Tragedia climática en el norte de Asia. Las intensas lluvias registradas en los últimos días han provocado devastadoras inundaciones y deslaves de tierra en India y Nepal, dejando un saldo preliminar de más de 70 personas fallecidas. Mientras las labores de rescate continúan activas en las zonas más golpeadas, los daños materiales se reportan como considerables en diversas localidades.
La situación es especialmente crítica en el estado indio de Uttar Pradesh. De acuerdo con reportes de medios locales, solo en esta región se contabilizan al menos 62 personas muertas y 46 heridos. El impacto ha sido severo, registrándose más de mil viviendas afectadas tras tres días consecutivos de precipitaciones constantes que han superado la capacidad de respuesta en la zona.
Por su parte, Nepal enfrenta una nueva emergencia que se suma a una tragedia previa vivida a finales de agosto. En aquella ocasión, el deshielo abrupto de un glaciar provocó inundaciones repentinas que resultaron en la muerte de más de mil personas y dejaron a más de tres mil desaparecidos. Esta nueva crisis climática profundiza la vulnerabilidad de la región y el sufrimiento de su población.
Ante este escenario, la comunidad internacional ha comenzado a manifestar su solidaridad. A través de su cuenta en la red social X, el ministro de Relaciones Exteriores de una nación caribeña extendió sus condolencias oficiales tanto a los gobiernos como a los pueblos de India y Nepal, reconociendo la magnitud de los desastres naturales que azotan a ambas naciones.
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