¿Está Israel enfrentando un quiebre interno? Los hechos recientes indican una división profunda en su sociedad y su política.
En Manhattan, Nueva York, el medio France24 registró una concentración asquenazí que protestaba contra las matanzas en la franja de Gaza. En medio de la escena, una sionista abiertamente pro nazi increpó a los manifestantes, cuestionando entre llantos por qué se hablaba así de su pueblo.
Este evento no es aislado. Se contextualiza con la partida de hasta 250,000 israelíes, aproximadamente el 1,2% de la población, quienes abandonaron el país en rechazo a la política genocida detrás de los operativos militares que han dejado más de 100,000 muertos palestinos desarmados.
La crisis alcanza también a las fuerzas armadas. Según el medio Haaretz, aumenta el número de militares que desertan de las FDI y de jóvenes en edad militar que se niegan a participar en estos crímenes. A esto se suma el impacto del documental "NASA", que expone los parámetros del genocidio y el papel de las inteligencias artificiales en el proceso.
El régimen de Netanyahu lucha por mantener el control mediante propaganda y desinformación, pero el aislamiento político es evidente. Incluso aliados como Francia e Inglaterra han comenzado a señalar los delitos debido a la presión de sus propias poblaciones.
El punto máximo de este rechazo ocurrió en las Naciones Unidas. Durante el discurso de Netanyahu, se produjo la mayor corrida de delegaciones jamás registrada. El mandatario, al verse acompañado únicamente por representaciones fascistas, respondió victimizándose y tildando de cobardes a quienes abandonaron el hemiciclo.
Así, mientras el gobierno intenta radicalizar a la población, su pueblo parece quedar cada vez más abandonado y huérfano de humanidad.
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