El clásico blanco y negro dejó un sabor amargo para el entrenador de Libertad, Nelson Haedo Valdez, debido a una decisión arbitral que cambió el rumbo del partido. El protagonista fue el capitán Álvaro Campuzano, quien vio la tarjeta roja en el minuto 25, un hecho que condicionó totalmente el encuentro y que finalmente se saldó con el triunfo de Olimpia.
Durante la conferencia de prensa posterior al juego, el estratega manifestó su disconformidad con la expulsión. Haedo Valdez explicó que, al volver a ver la jugada, notó que Campuzano en ningún momento vio saltar al rival y que, aunque lo agarró en la cabeza, destacó la astucia del oponente. En sus palabras, felicitó a Richard Ortiz, asegurando que el jugador es "muy inteligente".
Sin embargo, el tono del "León Guaraní" se volvió crítico al comparar este hecho con incidentes anteriores. El técnico recordó que, en una ocasión en que un jugador de su equipo sufrió una lesión donde se le rompió la boca, la explicación fue que el futbolista se fue a chocar con el brazo del rival. Ante esto, Haedo cuestionó la situación diciendo: "también se puede decir, pero bueno, quién soy yo".
El partido también estuvo marcado por un encuentro particular entre Nelson Haedo Valdez y Juan Gabriel Benítez. Antes de llegar al minuto 10, Benítez se acercó al entrenador para pedirle tranquilidad y solicitarle que no intentara interferir en su labor durante el desarrollo del clásico.
Con la salida prematura de su capitán y estas tensiones en el campo, Libertad no pudo revertir el resultado, dejando una asignatura pendiente y un entrenador con dudas sobre la equidad en las decisiones arbitrales.
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