El Gobierno de Bolivia ha puesto en marcha un plan estratégico destinado a reducir la dependencia del diésel y mitigar el impacto económico que enfrentan los transportistas tras el retiro de la subvención a este combustible. La medida central de esta estrategia consiste en la conversión masiva de vehículos a Gas Natural Vehicular (GNV), una iniciativa que busca transformar la matriz energética del transporte público en el país.
El anuncio fue realizado la semana pasada por el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, quien aseguró que el proceso de conversión se iniciará de "manera inmediata". Esta acción forma parte de un plan integral para adaptar el parque automotor a combustibles alternativos, permitiendo que el sector transporte encuentre una alternativa viable ante el incremento de costos derivado del levantamiento de los subsidios estatales al diésel.
En cuanto a la logística de implementación, se ha informado que ya existen 15.000 kits destinados a la conversión de vehículos de transporte público. Estos equipos ya han sido fabricados, embalados y se encuentran listos para ser trasladados desde Argentina hacia territorio boliviano. La llegada de este material es fundamental para reforzar el proceso de transformación energética que el Estado ya tiene en curso, con el objetivo final de disminuir progresivamente el consumo de diésel.
El programa nacional impulsado por el Ministerio de Obras Públicas establece una meta inicial de convertir 10.000 vehículos del sector transporte. En esta primera fase, se dará prioridad a aquellos motorizados que funcionan con diésel, reconociendo la urgencia de aliviar la carga económica de los choferes tras la eliminación de la subvención estatal.
La distribución de estas primeras 10.000 conversiones está detallada por regiones para cubrir las necesidades del país. Según el plan, se han asignado 2.000 vehículos para Cochabamba, 2.000 para Santa Cruz y 2.000 para Sucre. Los 4.000 vehículos restantes están destinados a los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí, aunque su asignación específica aún se encuentra pendiente.
Uno de los puntos más relevantes para los beneficiarios es que la conversión será totalmente gratuita. El Gobierno ha garantizado que los transportistas no deberán realizar pagos por el equipo ni por la instalación, la cual será ejecutada en talleres debidamente autorizados. Este beneficio busca eliminar las barreras económicas que podrían frenar la adopción masiva del sistema GNV.
Para sostener este programa, se ha implementado un sistema de financiamiento mediante un fondo rotatorio administrado por la Entidad Ejecutora de Conversión a GNV (EEC-GNV). Se estima que este fondo genera recursos anuales que oscilan entre los 80 y 100 millones de bolivianos, monto que se destinará a la compra de los kits, los cilindros y el pago a los centros de instalación encargados de los trabajos técnicos.
Sin embargo, la medida no ha sido recibida con total optimismo por parte de los sectores transportistas. Lucio Gómez, secretario ejecutivo de la Confederación de Choferes de Bolivia, ha manifestado su preocupación y ha señalado la necesidad imperativa de realizar estudios técnicos exhaustivos antes de proceder con la conversión, especialmente en el caso de los vehículos de alto tonelaje.
Gómez enfatizó que no se puede actuar de manera apresurada con las movilidades de carga pesada. Según el dirigente, es fundamental evaluar el comportamiento del sistema GNV en estos vehículos antes de avanzar, advirtiendo que “no nos podemos aventurar a las movilidades de alto tonelaje para poder convertir a GNV. Todavía hay que hacer estudios”.
La principal crítica técnica radica en el rendimiento del combustible. El dirigente explicó que los vehículos con sistemas de combustión a GNV no cuentan con la misma fuerza que los motorizados que funcionan con gasolina o diésel. Según sus declaraciones, la conversión provoca una pérdida de potencia que se manifiesta en todos los sectores y que depende significativamente de las condiciones de las carreteras.
Esta preocupación es compartida por los transportistas interprovinciales que operan en rutas hacia los Yungas de La Paz. Este sector ha señalado que la medida no favorecería sus actividades debido a la topografía accidentada de la región. Argumentan que, a raíz de la geografía del camino a los Yungas, el GNV no les favorecería ya que este combustible tiene menos potencia que la gasolina y el diésel.
En resumen, mientras el Gobierno boliviano acelera la importación de kits y la implementación de un plan de conversión gratuita para mitigar la crisis del diésel, los gremios de choferes demandan cautela y rigor técnico para asegurar que la transición energética no comprometa la operatividad y eficiencia del transporte, particularmente en el transporte pesado y en rutas de alta complejidad topográfica.






