¿Es posible que el sueño de todo futbolista se convierta en una carga difícil de llevar? Para Josimar Dias, alias Vozinha, la respuesta es sí. A los 40 años, el portero de Cabo Verde pasó del anonimato total a la fama mundial durante la última Copa del Mundo.
Vozinha llegó al torneo jugando en segunda división de Portugal, pero se fue como una celebridad. Sus atajadas fueron determinantes para amargar el debut de España y lograr un empate ante Uruguay. Incluso llevó al límite a la selección argentina, actuaciones que lo colocaron entre los finalistas al portero del año en los premios Balón de Oro, compitiendo con nombres como Emiliano Martínez.
Sin embargo, el precio ha sido alto. "He perdido mi paz y tranquilidad", confesó al medio The Observer. Vozinha describe una vida sin privacidad, donde salir a un restaurante implica ser grabado o perseguido por autógrafos. Su cuenta de Instagram saltó de 56 mil a más de un millón de seguidores en solo 90 minutos de juego, una exposición tan agobiante que lo llevó a desactivar sus notificaciones y buscar ayuda de un antiguo entrenador para lidiar con los medios.
A diferencia de estrellas como Cristiano Ronaldo o Simone Biles, a quienes la fama llegó de jóvenes, Vozinha la recibió a las cuatro décadas. Hoy reside en Chile, donde refuerza al Colo-Colo, un equipo donde la pasión del fútbol es intensa. Incluso su familia en Cabo Verde recibe visitas constantes de seguidores.
A pesar del agobio, el guardameta reconoce el impacto positivo para su país. Siente que ha servido como embajador y espera que este impulso ayude a mejorar las condiciones de vida en Cabo Verde. Vozinha alcanzó la cima del fútbol, aunque hoy admitiera que elegiría recuperar la vida que tenía antes.
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