¿Es posible pasar del rigor de las finanzas al arte del diseño de alta costura? Indira Oviedo demostró que sí. La diseñadora dejó atrás una carrera profesional en el mundo financiero para darle espacio a su pasión: la creación de vestidos de novia elegantes, cómodos y auténticos.
En el desfile Contrastes 2026, Oviedo regresa a la pasarela con una propuesta que busca mirar la moda nupcial desde otro ángulo. Su colección rompe la tradición del blanco absoluto para plantear un diálogo visual entre el blanco y el negro, complementado con sutiles acentos en colores vino y celeste. A través del uso de chiffon, transparencias, flecos, cristales y guipur, la diseñadora construye prendas sofisticadas que mantienen la elegancia como eje central.
Detrás de estas telas existe una historia personal. La colección es un homenaje a su abuela paterna, a quien describe como una mujer bondadosa, firme y emprendedora, capaz de dirigir la construcción de su propia casa hasta los 80 años. Esa fortaleza es la que inspira cada puntada de esta entrega.
Uno de los retos más destacados fue convertir una imagen creada con inteligencia artificial en una prenda real. Para lograr un vestido degradado en blanco y negro, Indira tuvo que teñir el encaje de manera artesanal en su propia cocina, superando la negativa de diversas tintorerías. Este proceso resume la esencia de su marca: experimentar para hacer tangible lo diferente.
Finalmente, su participación se une a una causa noble. El evento, organizado por la Fundación Reina de Quito, reúne a 13 diseñadores y 120 modelos para recaudar fondos destinados al apoyo de niños y jóvenes con síndrome de Down y a la salud mental de jóvenes quiteños. Para Indira, el diseño es una herramienta de solidaridad donde la belleza puede tener muchas formas.
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