Tensión máxima en Bolivia. El presidente Rodrigo Paz ha calificado a Evo Morales como el «peor presidente» en la historia del país, asegurando tajantemente que no merece «ni un muerto más».
Tras retornar de la Asamblea General de la ONU en Estados Unidos, Paz arremetió contra el exmandatario, acusándolo de haber dejado al país «arrasado», sin reservas y sin gas, resaltando específicamente la pérdida del mercado argentino. Estas declaraciones surgen como respuesta a las amenazas de Morales y sus seguidores de iniciar nuevas movilizaciones el próximo 13 de octubre.
El mandatario recordó que las protestas y bloqueos de mayo y junio, protagonizadas por sectores afines a Morales, dejaron un saldo de al menos 16 fallecidos y pérdidas económicas estimadas en 3.000 millones de dólares.
Las acusaciones fueron más allá de lo político. Paz señaló a Morales de ser un «pedófilo», haciendo referencia a la orden de captura por trata agravada de personas debido a una supuesta relación con una menor en 2016. Además, el exgobernante enfrenta otra orden de aprehensión por los delitos de alzamiento armado y terrorismo.
Por su parte, Evo Morales, quien permanece resguardado por sus seguidores en el Trópico de Cochabamba, ha emplazado al Gobierno a abrogar las normas de privatizaciones y la entrega de recursos naturales a transnacionales. Morales advirtió que, si sus exigencias no son escuchadas, las movilizaciones se ejecutarán «a malas».
Ante este escenario de crisis, el presidente Rodrigo Paz insistió en que, si el líder cocalero tiene algo que decir, debe sentarse a la mesa a negociar en lugar de pedir que los bolivianos se confronten bajo el discurso de la revolución.
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