El megacohete Starship de Elon Musk ha logrado alcanzar la órbita terrestre por primera vez, marcando un hito clave en el desarrollo de este gigante diseñado para futuras misiones a la Luna y Marte.
El vehículo de SpaceX, que supera los 120 metros de altura, despegó desde Texas en lo que representa su decimocuarto vuelo de prueba. Tras elevarse en una densa nube de humo, la etapa superior del cohete, el más grande y poderoso jamás construido, alcanzó la órbita terrestre. Esta maniobra, aunque arriesgada, resultó indispensable para la continuidad del proyecto.
Una vez en órbita, el Starship comenzó el despliegue de 26 satélites Starlink de última generación. Para lograr una órbita circular a unos 275 kilómetros de la superficie, el cohete debió alcanzar una velocidad aproximada de 28.000 kilómetros por hora. Se prevé que la nave orbite la Tierra seis veces antes de finalizar su viaje en el Océano Pacífico.
Por su parte, la etapa inferior, conocida como Super Heavy, cayó en las aguas del Golfo de México poco después del despegue; en esta ocasión, SpaceX no programó su recuperación mediante brazos robóticos.
Este avance llega tras años de desarrollo y pruebas suborbitales que, en algunos casos, terminaron en explosiones. Ahora, la empresa entra en una nueva fase de desarrollo que incluirá pruebas de reabastecimiento de combustible una vez en órbita.
Mientras SpaceX continúa dominando el mercado de lanzamientos gracias a sus cohetes Falcon, la compañía mantiene su ritmo operativo. Esta misma semana se realizarán otros tres lanzamientos, uno de los cuales transportará una tripulación de astronautas a la Estación Espacial Internacional.
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