Para Leandro Brey, el estadio Gigante de Arroyito ha dejado de ser un escenario deportivo común para convertirse en el epicentro de una recurrencia inexplicable y dolorosa. Lo que para cualquier arquero sería un evento extraordinario y azaroso en su carrera, para el guardameta de Boca se ha transformado en una pesadilla recurrente. En un lapso temporal menor a un año, el joven portero xeneize ha tenido la mala fortuna de conceder dos goles olímpicos, y lo que hace el hecho aún más sorprendente es que ambos tantos fueron recibidos en el mismo arco.
La primera de estas situaciones ocurrió el pasado 14 de septiembre, en el marco de la octava fecha del torneo Clausura 2025. En aquella oportunidad, Boca se enfrentaba a Rosario Central y parecía tener el control del encuentro, ya que ganaba 1-0 gracias a una anotación de Battaglia. Sin embargo, la alegría fue efímera. Ángel Di María, el veterano capitán de Central, ejecutó un tiro de esquina desde el sector derecho del campo. Con un preciso zurdazo abierto que se dirigió hacia el segundo palo, el delantero logró vencer a Brey, igualando el marcador en un instante de brillantez técnica.
El destino volvió a golpear al arquero de Boca este domingo, exactamente un año y 13 días después de aquel episodio. En esta ocasión, el encuentro correspondía a los cuartos de final de la Copa Argentina, donde Boca dominaba el juego frente a Racing. A pesar del control xeneize, la Academia obtuvo un córner a favor a los 19 minutos de juego. Gastón Lodico tomó el turno para ejecutar el tiro y, en una jugada que recordó la anterior, sorprendió a Brey con un derechazo abierto que terminó en el fondo de la red.
Al analizar ambos tantos, se observa una simetría casi perfecta pero inversa. Mientras que el gol de Di María fue ejecutado desde el lado derecho con la pierna izquierda, el tanto de Lodico provino de la punta izquierda y fue definido con la pierna derecha. Esta coincidencia geométrica añade una capa de surrealismo a la mala racha del portero en el Gigante de Arroyito.
Para Racing, el gol de Lodico no fue solo un avance en el marcador para ganar 1-0, sino que representó un dato estadístico relevante. Este fue el primer gol olímpico de la Academia desde el 15 de agosto de 2021, cuando Tomás Chancalay marcó uno ante Newell's en una victoria por 2-0, aunque en aquel caso el balón contó con un leve desvío en Ignacio Scocco.
Con la anotación de Lodico, Racing alcanza la cifra de nueve goles olímpicos en torneos organizados por la AFA. De estos nueve, dos fueron marcados específicamente contra Boca. El primero de ellos se remonta al 6 de mayo de 1990, cuando Roberto "Toro" Acuña anotó un gol directo desde el córner, aunque en aquella oportunidad Racing terminó perdiendo el encuentro por 2-1.
La historia de los goles olímpicos de Racing se extiende hasta los inicios del profesionalismo. El primero de la lista fue anotado por Benjamín Grossi en 1931, durante una goleada por 6-0 frente a Vélez Sarsfield. Posteriormente, la lista se fue nutriendo con otros nombres: Enrique García marcó uno en 1937 ante Argentinos Juniors (en un partido que terminó 6-2), Norberto Méndez lo hizo en 1950 contra Rosario (4-2), y Ezra Sued anotó el suyo en 1953 ante Newell's en un empate 3-3. A estos se suman Ángel Cigna, quien marcó contra Platense en 1955 (3-3), y Juan Carlos Cárdenas, quien lo logró en el Nacional de 1967 frente a Estudiantes en una derrota por 1-2.





