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Sobrevive a caída desde un octavo piso con su bebé de 18 días durante terremotos en Venezuela

Dayana siempre tuvo miedo a las alturas. El día del terremoto en Venezuela, ese temor se materializó en una de sus peores pesadillas cuando su edificio se desplomó y ella cayó al vacío desde el balcón de un octavo piso. No estaba sola: tenía en brazos a su pequeño bebé, de apenas 18 días.

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Sobrevive a caída desde un octavo piso con su bebé de 18 días durante terremotos en Venezuela

Dayana Patiño siempre vivió con un temor persistente hacia las alturas. Lo que comenzó como una inquietud personal, incluso preocupándose por la seguridad de su mascota en el balcón de su hogar, se transformó en una pesadilla tangible el pasado 24 de junio. Durante el doble terremoto que azotó el estado La Guaira, en Venezuela, el edificio donde residía colapsó, provocando que Dayana cayera al vacío desde un octavo piso mientras sostenía en sus brazos a su hijo, Juan David, quien en aquel momento tenía apenas 18 días de nacido.

La caída los dejó sepultados bajo una masa de escombros, materiales de construcción y muebles, quedando atrapados en una suerte de fosa a más de seis metros de profundidad. Durante 30 horas, madre e hijo permanecieron en la incertidumbre, luchando por sobrevivir bajo el peso de la estructura derrumbada. Dayana relata que, a pesar de la profundidad y la desesperación, sintió una presencia divina que la acompañó; afirma que no experimentó falta de aire y que una luz tenue, de origen inexplicable, le permitió mantener la calma y vigilar la condición de su bebé.

El rescate fue posible gracias a un detalle fundamental: el reconocimiento de un patrón arquitectónico. Gerson, el esposo de Dayana, logró identificar entre los restos del edificio el diseño de la baldosa del baño, un piso que habían remodelado recientemente. Este hallazgo permitió que los equipos de rescatistas centraran sus esfuerzos en esa zona específica, logrando finalmente localizar y extraer a Dayana y al pequeño Juan David.

Para Dayana, el hecho de que su hijo haya resultado completamente ileso es un milagro. "Que mi bebé hubiera quedado intacto para mí evidentemente es un milagro. Es una obra del Señor", expresó la mujer, quien reconoce que la presencia de su hijo fue el motor principal para soportar las horas de encierro. No obstante, el costo físico para ella fue severo. Dayana presenta una lesión de grado dos en los nervios de una de sus piernas y una fractura en la otra, la cual requerirá una intervención quirúrgica una vez que el edema óseo disminuya. Asimismo, padece una herida grave en el hombro que requiere desinfección diaria.

El contexto de esta tragedia es devastador. Según datos oficiales del Gobierno de Venezuela, el doble sismo dejó un saldo de más de 6.500 fallecidos. En términos de infraestructura, al menos 190 edificios colapsaron totalmente y más de 800 resultaron afectados. El impacto se extendió al ámbito educativo en La Guaira, donde algunas escuelas han visto su matrícula reducirse drásticamente; en un caso particular, una institución pasó de tener más de 800 alumnos a menos de 100, dejando a docentes y estudiantes sumidos en el duelo y el temor a nuevas réplicas.

En cuanto a la recuperación habitacional, Dayana y su familia se encuentran realizando los trámites para acceder al Plan Venezuela Renace, una iniciativa gubernamental destinada a subsidiar las viviendas destruidas. El gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó que hacia finales de agosto se habían entregado 335 viviendas, aunque la cifra de inmuebles restringidos o en alto riesgo de derrumbe supera las 25.000 unidades. Mientras esperan una solución, el matrimonio y el bebé residen con la madre de Dayana en Los Teques, con la firme determinación de no volver a vivir en pisos altos debido al trauma sufrido.

A meses del suceso, las secuelas psicológicas siguen presentes. Dayana describe que el tiempo parece transcurrir en cámara lenta y que siente como si hubieran pasado solo quince días desde la tragedia. Padece insomnio, incapacidad de dormir en total oscuridad y una constante reevaluación de los hechos. Aunque reconoce la necesidad de apoyo profesional para tratar el cuadro postraumático, siente que aún no es el momento de dar ese paso.

A pesar del dolor y la pérdida material, la maternidad se ha convertido en su principal herramienta de sanación. Dayana afirma que atender a Juan David, quien ya ha cumplido tres meses, es lo que la mantiene alejada de la depresión. Esta experiencia le ha dejado una lección profunda sobre la fragilidad de la existencia y la inestabilidad de la vida, concluyendo que el presente es lo único seguro frente a la incertidumbre de lo que pueda suceder en cuestión de minutos.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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