Durante el transcurso del último fin de semana, los mercados de la ciudad de Santa Cruz experimentaron un comportamiento inestable en los precios de diversos productos cárnicos. Esta fluctuación ha generado incertidumbre tanto en los consumidores como en los comerciantes, quienes han reportado tendencias opuestas entre el precio del pollo y la carne de cerdo en los últimos días.
En el caso específico del pollo, se ha registrado una tendencia a la baja. De acuerdo con la información proporcionada por una comerciante del mercado antiguo Abasto, el costo de este producto ha disminuido significativamente en comparación con el fin de semana anterior. La vendedora detalló que, mientras el domingo pasado el kilo de pollo se comercializaba a un precio de 20 bolivianos, en la actualidad el valor ha descendido, situándose ahora en un rango entre los 14,50 y 15 bolivianos por kilo.
Sin embargo, esta reducción en el precio actual no ha logrado revertir la caída en la demanda que se produjo previamente. La comerciante señaló que, debido a que el precio del producto se había mantenido elevado, las ventas sufrieron un desplome considerable, estimando que estas bajaron en un 70%. Esta situación ha puesto en evidencia la sensibilidad del consumidor frente a las variaciones de costo en los productos de primera necesidad.
Asimismo, la comerciante explicó que la inestabilidad de los precios afecta directamente la rentabilidad y la operatividad de los vendedores. El problema radica en la volatilidad diaria; en diversas ocasiones, los comerciantes adquieren el producto a un precio elevado y, al día siguiente, el valor de mercado desciende, por ejemplo, en 2 bolivianos, debido a que el producto no se está vendiendo al ritmo esperado. Esta brecha entre el precio de compra y el precio de venta final genera pérdidas económicas para quienes operan en el mercado antiguo Abasto.
En contraste con la situación del pollo, la carne de cerdo ha seguido una trayectoria ascendente. Los precios de este producto han registrado un alza notable en los últimos días. Según los datos recabados en el mercado, el kilo de cerdo, que anteriormente tenía un costo situado entre los 20 y 21 bolivianos, ahora se comercializa en un rango más elevado, oscilando entre los 23 y 25 bolivianos.
Este incremento en el costo de la carne de cerdo ha provocado una reacción inmediata en los compradores. La comerciante encargada de la venta de este producto manifestó que la población percibe el precio como elevado, lo que ha resultado en una disminución de las compras, ya que la gente "lo ve carito" y evita llevar el producto.
Ante este escenario de alzas, los comerciantes han expresado su preocupación por la falta de claridad sobre las causas de estos incrementos. Según relató la vendedora, no han recibido explicaciones oficiales sobre los motivos que impulsan el precio del cerdo al alza, aunque existe la percepción de que no habrá una disminución en el corto plazo.
Sobre las posibles razones de este fenómeno, la comerciante señaló que, a su juicio, la situación podría estar vinculada a problemas externos que afectan la logística y la producción. Específicamente, mencionó que cree que el aumento de los precios de la carne de cerdo podría estar relacionado con el tema del combustible, haciendo hincapié en la situación del diésel.
En resumen, el panorama en los mercados de Santa Cruz, y particularmente en el mercado antiguo Abasto, refleja una dinámica de precios contradictoria. Mientras el pollo intenta recuperar su demanda tras una baja de precios, el cerdo continúa subiendo, dejando a los comerciantes a merced de la inestabilidad económica y la falta de información oficial sobre los factores que influyen en el costo de los alimentos.





