Un despliegue policial de gran magnitud ha tenido lugar este domingo en Ceuta. Seis grupos de antidisturbios, sumando un total de 350 agentes, han llevado a cabo el desalojo de un número no determinado de inmigrantes en la playa de Benítez. La operación, que ha afectado a más de un millar de personas, se ha desarrollado sin incidentes hasta el momento.
Esta intervención, coordinada por el Ministerio del Interior, responde a dos objetivos fundamentales. En primer lugar, se busca garantizar la seguridad de la planta desalinizadora que abastece de agua a la ciudad, una infraestructura crítica que ya había sido señalada por la Consejería de Medio Ambiente el pasado 11 de septiembre debido a posibles amenazas a su seguridad.
En segundo lugar, la Policía Nacional busca evitar riesgos para la integridad física de los propios migrantes. El asentamiento se ubicaba en zonas peligrosas, como el espigón y espacios entre bloques de hormigón, donde cualquier caída podría provocar lesiones graves o incluso la muerte, un riesgo que aumenta ante la previsión de lluvias para esta semana.
El operativo ha desmantelado dos núcleos específicos: una línea de chabolas frente al mar y un conjunto de refugios y tiendas situados entre los bloques que separan la playa de la desalinizadora. Los grupos de magrebís han sido trasladados hacia la zona conocida como Fábrica de El Guano.
El plan del Ministerio del Interior contempla establecer a los inmigrantes en reubicaciones controladas mientras se habilitan campamentos de nueva creación. Una vez que los servicios de limpieza retiren los residuos y elementos constructivos de la arena, se procederá al vallado de la playa. Para asegurar que este cierre no sea perturbado, la Policía Nacional mantendrá el despliegue de unidades antidisturbios en la zona.
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