¿Por qué Bolivia y Estados Unidos no logran restablecer plenamente sus relaciones diplomáticas a pesar de los evidentes acercamientos políticos?
La Embajada de Estados Unidos en Bolivia ha nombrado a Amanda Porter como nueva encargada de Negocios, reemplazando a Erik Martini. Porter es una diplomática de carrera con más de 20 años de experiencia y ha servido en países como Colombia, Uruguay y Portugal. Este es ya el tercer cambio en la conducción de la misión estadounidense desde que Rodrigo Paz asumió la Presidencia.
El Gobierno de Paz ha impulsado una acelerada normalización de los vínculos con Washington, los cuales fueron rotos en 2008 durante la gestión de Evo Morales. Esta estrategia busca un acercamiento con la administración de Donald Trump, priorizando la economía, la seguridad y la cooperación, incluyendo la firma de un memorándum vinculado al denominado Escudo de las Américas.
A pesar de estas concesiones, el intercambio de embajadores, el símbolo diplomático más importante, no se ha materializado. El ex canciller Fernando Aramayo había señalado que los trámites administrativos y políticos se completarían en el primer semestre del año, pero la reposición de los representantes aún no ocurre.
Fernando Torres, investigador de Opexbol, explica que el proceso de designación en Estados Unidos puede ser prolongado, ya que requiere concursos y la confirmación del Senado. Por ello, sugiere que el intercambio podría concretarse recién después de las elecciones de medio término estadounidenses.
En resumen, Bolivia avanza rápidamente en el plano político, aceptando condiciones para priorizar esta relación frente a otras potencias. Sin embargo, la diplomacia bilateral aún no recupera la formalidad del intercambio de embajadores.
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