A pesar de que el Torneo de Apertura 2026 se encuentra actualmente en un periodo de pausa, la actividad administrativa y judicial del campeonato nacional no se ha detenido. El Tribunal Disciplinario llevó a cabo una sesión extraordinaria con el objetivo de analizar los incidentes ocurridos durante la jornada 9, fecha que marcó la conclusión de la primera vuelta de la fase regular del certamen.
Tras la revisión de los informes arbitrales y el análisis de las incidencias registradas en el terreno de juego, el órgano disciplinario dictó una serie de castigos que afectan a una parte considerable de los participantes. De los diez equipos que integran la máxima categoría, seis de ellos han sido sancionados con multas económicas debido a diversas infracciones cometidas durante el cierre de la primera etapa del torneo.
En el ámbito institucional, una de las faltas más recurrentes fue la vulneración del artículo 41, inciso 1). Tres clubes diferentes fueron sancionados con una multa de ¢375.000 cada uno. Esta penalización se aplica cuando el árbitro toma medidas disciplinarias contra cinco o más miembros del mismo equipo en un solo partido, ya sea mediante amonestaciones o expulsiones. En los tres casos registrados, se especificó que es la segunda vez en el transcurso del torneo que estas instituciones incurren en dicha falta.
Por otro lado, el Tribunal Disciplinario aplicó una sanción económica considerable a uno de los clubes, imponiéndole una multa de ¢1.000.000. Esta medida se tomó de conformidad con el artículo 60 inciso 2), luego de determinarse que la institución presentó juntabolas que no habían sido debidamente inscritos, siendo esta la primera vez en el campeonato que cometen esta infracción administrativa.
Asimismo, se registraron sanciones relacionadas con la puntualidad en el inicio de los encuentros. Dos clubes fueron penalizados bajo el artículo 32 bis por incurrir en el retraso del inicio de la etapa inicial o complementaria de un encuentro. En un caso, la multa fue de ¢750.000, señalando que es la segunda vez en la temporada que ocurre este retraso. En otro caso, la sanción por puntualidad formó parte de una multa global más alta.
Específicamente, un club recibió una sanción total de ¢1.100.000, la cual se desglosó en dos conceptos: una multa de ¢750.000 por el mencionado retraso en el inicio del encuentro (segunda reincidencia en la temporada) y una multa adicional de ¢375.000 por haber acumulado cinco o más medidas disciplinarias contra sus miembros en un mismo partido, según el artículo 41 inciso 1).
En cuanto a las sanciones individuales para los futbolistas, el Tribunal Disciplinario aplicó suspensiones y multas basadas en la conducta deportiva y la acumulación de tarjetas. El jugador Sergio Rodríguez recibió la sanción más severa, con tres partidos de suspensión y una multa de ¢350.000. Esta medida se fundamenta en el artículo 37 inciso 3), al determinarse que el jugador golpeó a un adversario mediante juego brusco grave, fuerza desmesurada o juego brutal o violento, sin que el balón estuviera en disputa.
De manera similar, el jugador Kevin Briceño fue sancionado con dos partidos de suspensión y una multa de ¢250.000, también bajo el artículo 37 inciso 3), por incurrir en juego brusco grave o violento contra un rival sin disputa del balón, siendo la primera vez que comete esta falta en el torneo.
Finalmente, el tribunal resolvió casos de acumulación de tarjetas. El jugador Yostin Salinas fue sancionado con un partido de suspensión y una multa de ¢100.000, conforme al artículo 34, al ser expulsado por acumulación de tarjetas amarillas en un mismo encuentro. Por su parte, Manuel Aguilar también recibió un partido de suspensión y una multa de ¢100.000, basándose en el artículo 35, tras ser amonestado con tarjeta amarilla por quinta ocasión en lo que va del torneo.






