La emblemática marca Coca-Cola ha anunciado una renovación en su identidad visual, un movimiento estratégico diseñado para fortalecer la conexión con sus consumidores y modernizar la presentación de sus productos. Durante generaciones, el color rojo característico de la compañía ha sido un símbolo global de frescura y felicidad; ahora, la empresa busca potenciar este legado integrando las versiones de Coca-Cola Sabor Original y Coca-Cola Zero Azúcares bajo una propuesta visual unificada.
Es fundamental destacar que esta transformación es estrictamente estética. La compañía ha sido enfática al señalar que no se han realizado modificaciones en las fórmulas de sus bebidas. Por lo tanto, el sabor que millones de personas consumen y reconocen en todo el mundo permanece exactamente igual, garantizando que la experiencia sensorial del producto no se vea alterada por el cambio de imagen.
La nueva propuesta visual pone un énfasis renovado en los activos más reconocibles de la marca. El icónico color rojo, la cinta dinámica y el logotipo Spencerian han sido optimizados para ocupar un lugar más prominente, buscando que la marca sea significativamente más reconocible en los estantes y puntos de venta. El objetivo es que el consumidor identifique la esencia de Coca-Cola de manera inmediata, independientemente de la variante que elija.
A pesar de que tanto la versión Sabor Original como la Zero Azúcares ahora comparten la predominancia del rojo, la empresa ha implementado medidas específicas para asegurar que la diferenciación entre ambas opciones sea clara y consistente. En el caso de Coca-Cola Zero Azúcares, los consumidores podrán identificar el producto a través de un texto "Zero Azúcares" con un tamaño mayor y una tipografía distinta a la de la versión original. Además, se ha incorporado un sello distintivo de color negro ubicado junto al logotipo con la leyenda “Nueva imagen” y se ha mantenido la tapa negra para facilitar la distinción rápida.
En cuanto al formato de latas para la versión Zero Azúcares, la diferenciación se hará evidente mediante una prominente cinta dinámica en color negro que acompaña al texto "Zero Azúcares", asegurando que el usuario no confunda el producto sin azúcar con la versión tradicional.
Por otro lado, la variante Coca-Cola Light también recibirá ajustes en su estética. Aunque los cambios son más leves, la etiqueta adoptará un tono de gris más claro y la palabra “light” se presentará en una tipografía en negrita. Al igual que sucede con las otras versiones, el sabor de Coca-Cola Light no sufrirá ninguna modificación. Estas señales visuales han sido diseñadas intencionalmente para optimizar la experiencia de compra, permitiendo que el consumidor elija su variante preferida sin margen de error.
María Victoria Castagnino, directora de Marketing de Coca-Cola para Argentina y Uruguay, explicó que esta evolución busca honrar el legado de la marca mientras se proyecta hacia el futuro. Según Castagnino, Coca-Cola ha trascendido la categoría de bebida para convertirse en un símbolo global de optimismo, cultura y conexión. Con una identidad visual más integrada y consistente, la empresa busca asegurar una experiencia de marca reconocible. La directiva subrayó que, al compartir el rojo distintivo, tanto la versión Sabor Original como la Zero Azúcares mantienen su identidad propia mientras se benefician de una imagen unificada que facilita la elección del consumidor.
En el mercado uruguayo, la implementación de esta nueva identidad visual comenzará en setiembre de 2026. El proceso no será inmediato en todos los puntos de venta, sino que se llevará a cabo de manera progresiva durante el transcurso de todo ese año.
Este cambio de imagen coincide con un momento de crecimiento operativo para Coca-Cola Uruguay. Recientemente, Coca-Cola FEMSA inauguró la primera línea de latas en su planta ubicada en Carrasco. Esta expansión representó una inversión de 8,5 millones de dólares y la incorporación de tecnología de última generación. Gracias a esta infraestructura, la embotelladora ya tiene la capacidad de fabricar localmente las latas y el 100% de su portafolio de refrescos en todos sus tipos de empaques.
Finalmente, la renovación visual se lanza en el marco de la campaña denominada “El mundo puede esperar”. Esta iniciativa propone una invitación a hacer una pausa en el ritmo acelerado de la vida cotidiana para priorizar los encuentros personales alrededor de la mesa. La campaña busca celebrar los momentos compartidos con amigos y familiares, promoviendo espacios donde las distracciones y las preocupaciones queden en segundo plano para disfrutar del tiempo juntos, acompañados por una Coca-Cola.






