La Generación Z ya no es solo el futuro; está moldeando el presente de las agencias de publicidad y la estrategia de las marcas. Nacidos entre 1997 y 2012, este grupo representa el 25% de la población global y se prevé que sea la generación más masiva de la historia.
Los números respaldan su relevancia: se estima que su poder adquisitivo crecerá hasta los 12 billones de dólares para el año 2030. En América Latina, la Gen Z ya es responsable de más del 20% del gasto regional.
Para captar su atención, las marcas están migrando hacia formatos digitales y redes sociales. Un ejemplo claro es "Renacidas", la primera serie vertical producida en Uruguay para la marca Dove. Dirigida y escrita por mujeres, consta de seis episodios de un minuto disponibles en TikTok e Instagram. La trama sigue a una universitaria y a una madre primeriza que, a través de una "peloterapeuta", encuentran el camino para renacer y recuperar su confianza.
El objetivo es que la belleza sea una fuente de confianza y no de ansiedad. Esta elección de formato responde a una tendencia global; según Deloitte, los ingresos por este tipo de contenidos pasarán de 3.800 millones de dólares en 2025 a 7.800 millones este año.
Sin embargo, para ser relevantes, las empresas deben evitar errores comunes. Joaquina Iribarren, de Punto Ogilvy, advierte que lo peor que puede hacer una marca es "disfrazarse de joven" para intentar conectar. Esta generación es 100% nativa digital y altamente exigente: el 40% de los centennials compara precios antes de elegir un producto y suelen basar sus compras en recomendaciones a conocidos.
Entender sus inquietudes y hablarles de forma directa y personalizada es hoy la puerta hacia la relevancia y la sostenibilidad de los negocios a largo plazo.
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