El presidente de China, Xi Jinping, y su esposa, Peng Liyuan, fueron recibidos el pasado jueves 24 de septiembre por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump, en una visita de Estado que combinó la agenda política de alto nivel con gestos simbólicos y encuentros con la élite tecnológica estadounidense. La jornada incluyó más de tres horas de conversaciones bilaterales, recorridos por las instalaciones de la Casa Blanca y una cena oficial que reunió a diversas figuras influyentes.
Las conversaciones entre los mandatarios se centraron en temas críticos que definen la relación entre las dos potencias mundiales. Entre los asuntos abordados destacaron la gestión de los aranceles, la situación de la guerra en Irán, el futuro de Taiwán y la intensa competencia en el ámbito de la inteligencia artificial. Tras el encuentro, Donald Trump calificó la reunión como "gran reunión", mientras que Xi Jinping subrayó que la competencia entre ambas naciones no debe derivar en conflicto ni en confrontación, abogando por una visión de estabilidad estratégica.
Uno de los puntos más destacados de la visita fue la cena de Estado, donde la Casa Blanca convocó a una delegación de funcionarios y a los líderes de las empresas tecnológicas más importantes de Estados Unidos. Entre los asistentes figuraron Elon Musk (Tesla y SpaceX), Sam Altman (OpenAI), Jensen Huang (Nvidia), Sundar Pichai (Alphabet), Jeff Bezos (fundador de Amazon), Michael Dell (Dell Technologies) y Tim Cook (presidente del consejo de Apple). La presencia de Musk fue especialmente notoria, ya que marcó su regreso a un evento de alto perfil en la Casa Blanca junto a Trump tras los enfrentamientos públicos ocurridos el año pasado.
En contraste, se registró la ausencia de Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic y defensor de controles más estrictos sobre la inteligencia artificial, en un momento en que esta tecnología es el eje de la disputa estratégica entre Washington y Pekín.
La diplomacia también se manifestó a través de regalos y acuerdos simbólicos. Durante la cena, Trump obsequió a Xi Jinping una estatua de un águila calva, símbolo nacional de Estados Unidos, explicando que la pieza fue creada por un artista estadounidense para representar la esencia del país. Por su parte, el mandatario chino anunció el regreso de dos pandas gigantes, Ping Ping y Fu Shuang, al zoológico de Atlanta. Los ejemplares permanecerán en Estados Unidos durante 10 años como parte de un acuerdo de cooperación para la conservación de la especie, retomando la tradición de la "diplomacia de los pandas" que inició en 1972 con la visita de Richard Nixon.
La visita también incluyó momentos de distensión fuera del protocolo. Durante un recorrido por el "Paseo de la Fama Presidencial" en el Ala Oeste, Trump mostró a Xi una imagen que representaba a su antecesor, Joe Biden, mediante un bolígrafo automático, afirmando: “Este es Trump y este es el bolígrafo automático; es Biden”. Este comentario provocó que Xi Jinping, quien rara vez ríe en público, reaccionara con risas junto a su comitiva. Trump ha sostenido que documentos importantes de la administración Biden fueron firmados con dicho bolígrafo, afirmación que Biden ha rechazado.
Además, Trump actuó como guía turístico, mostrando a Xi los jardines de la residencia, el nuevo helipuerto y las obras del salón de baile. En un momento en que se apartó del guion preparado, Trump invitó a la pareja china a observar las obras del salón, asegurando que el proyecto finalizará en un año y mencionando que los presidentes estadounidenses habían intentado construir un espacio similar durante 150 años.
No obstante, la visita no estuvo exenta de tensiones externas. Decenas de manifestantes se concentraron frente a la Casa Blanca con pancartas en apoyo al Tíbet y contra el gobierno de Xi. Paralelamente, unas treinta organizaciones de derechos humanos, democracia y libertad religiosa, entre ellas Amnistía Internacional, Reporteros Sin Fronteras, el Comité para la Protección de los Periodistas, Freedom House, Hong Kong Watch y el Congreso Mundial Uigur, difundieron una carta abierta solicitando la liberación de "presos de conciencia" y reformas legales en China.
Este encuentro representa la primera visita de Estado de Xi Jinping a la Casa Blanca desde 2015, cuando fue recibido por Barack Obama. Asimismo, constituye el segundo careo entre Trump y Xi en 2026, tras la visita del estadounidense a Pekín en mayo, donde ya se habían establecido mecanismos bilaterales de comercio e inversión.






