¿Es posible obtener la colaboración judicial de Arabia Saudí? Para el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, la respuesta parece ser negativa. El exmandatario ha fracasado en su intento de que la Casa Real de Riad certifique que unas joyas valoradas en 1,2 millones de euros, halladas en una caja fuerte de su despacho en la calle Ferraz, fueron un regalo del rey Abdalá Bin Abdulaziz en 2007.
A pesar de dos intentos a través de la Embajada saudí y el paso de tres meses, la respuesta ha sido el silencio. Aunque Zapatero afirmó inicialmente que podría acreditar el origen de las piezas en pocos días, su abogado ha solicitado ahora al juez de la Audiencia Nacional una comisión rogatoria para intentar obtener la certificación oficial.
Este escenario no es nuevo. La monarquía saudí suele responder con mutismo ante solicitudes de autoridades europeas. Un precedente claro es el caso de Juan Carlos I, quien intentó sin éxito que el exministro Abdel Al Jubeir certificara que 100 millones de dólares recibidos en una cuenta suiza eran también un regalo del rey Abdalá.
La dificultad de obtener pruebas en Arabia Saudí ha sido subrayada por Yves Bertossa, fiscal suizo que investigó al rey emérito. Bertossa señaló que una comisión rogatoria a Riad estaría, con toda probabilidad, condenada al fracaso, describiendo la obtención de pruebas en ese Estado como algo muy difícil.
Para jueces y fiscales europeos, pedir respuestas a Arabia Saudí en casos de blanqueo o corrupción es, en palabras de un fiscal suizo, una quimera. Las comunicaciones de Zapatero llegaron al palacio de Al-Yamamah, pero la duda persiste: ¿recibirá alguna vez una respuesta?
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