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Desobedientes: los familiares de genocidas que rompen el pacto de silencio para defender los derechos humanos

Analía Kalinec y Verónica Estay Stange, integrantes de la agrupación ‘Historias Desobedientes’, reflexionan sobre narrar el trauma de ser “hijos indignos” y por qué hoy reman “contra la corriente”

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Desobedientes: los familiares de genocidas que rompen el pacto de silencio para defender los derechos humanos

El inicio es cinematográfico: un plano aéreo que desciende por la Avenida 9 de Julio, recorre el Obelisco y muestra una ciudad que despierta al alba para finalmente adentrarse en un departamento. Allí, sobre una mesa redonda, cientos de fotografías y recuerdos forman el mapa de una vida fragmentada. En medio de esas postales se encuentra Analía Kalinec, quien comienza su relato con una sencillez que esconde una tragedia: “Soy Analía Kalinec, nací el 31 de octubre de 1979 en la provincia de Córdoba, en Argentina. Cuando yo nací, mi mamá era ama de casa, tenía 22 años. Y mi papá, 27, era policía”. Así se abre "Desobediente", un documental recién estrenado que explora la compleja identidad de quienes descubren que sus progenitores fueron perpetradores de crímenes de lesa humanidad.

Kalinec creció en el seno de una familia que parecía común, bajo un manto de felicidad. Sin embargo, en el año 2005, mientras ya había formado su propio hogar con esposo, hijos y una carrera como docente, la realidad irrumpió violentamente a través de una llamada telefónica. Su madre le advirtió que no se asustara, informándole que su padre estaba preso por "cuestiones políticas" y que la situación se aclararía pronto. No obstante, la verdad era mucho más oscura: detrás de la imagen del padre cariñoso se ocultaba Eduardo Emilio Kalinec, conocido como el "Doctor K", un represor y torturador con una participación activa y, según testimonios de sobrevivientes, "salvaje" durante la última dictadura militar argentina.

Este descubrimiento provocó un quiebre total. Analía relata en el documental la culpa que sentía al desconfiar de su padre, pensando inicialmente que se trataba de un error. Pero una vez que la venda cayó, la realidad se impuso. El costo personal fue altísimo: su madre y sus hermanas decidieron romper la relación con ella, dejándola sola en su proceso de asimilación y denuncia.

Desde esta soledad, Kalinec comenzó a buscar otros caminos. Al compartir sus experiencias con otros familiares de genocidas, identificó que los sentimientos de culpa y vergüenza eran transversales. Este proceso llevó a la creación, en 2017, de la agrupación "Historias Desobedientes", un espacio dedicado a reflexionar sobre la importancia de la voz de los familiares de represores en la construcción de la memoria colectiva. Fue en este contexto que los documentalistas Federico Coringrato y Martín Vergara propusieron filmar el proceso, acompañando al colectivo durante años, incluso atravesando la pandemia, para retroalimentar el proyecto.

El documental no solo se centra en la perspectiva de los descendientes, sino que los pone frente a frente con las víctimas. En una escena impactante, Analía acompaña a Ana María Careaga, quien fue secuestrada el 13 de junio de 1977, a los 16 años y estando embarazada. Juntas recorren los restos del centro clandestino "Club Atlético", donde Careaga describe las torturas con agua helada y picana eléctrica, recordando incluso la banalidad del mal cuando un represor le pidió relevo a otro para ir a buscar a su hija al colegio.

Esta lucha por la memoria se ha extendido al plano literario con la publicación de "Desobedientes: familiares de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia toman la palabra", editado por Marea Editorial. Se trata de una versión ampliada y corregida de un libro previo, impulsada por la necesidad de analizar el presente. Verónica Estay Stange, docente universitaria y autora del libro, aporta una perspectiva internacional. Nacida en el exilio en México, es hija de sobrevivientes de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, pero también sobrina de Miguel Arturo Estay Reyno ("El Fanta"), un represor que torturó y desapareció a sus propios compañeros de militancia.

El fenómeno de los "desobedientes" trasciende las fronteras argentinas, conectando historias similares en Chile, Paraguay y Uruguay, e incluso alcanzando a los llamados "hijos indignos" del nazismo alemán y el franquismo español. Para Kalinec, psicóloga y autora, este movimiento representa una ruptura con los "mandatos de lealtad familiar" y la tradición de honrar al padre por encima de cualquier valor. En su lugar, proponen defender la dignidad humana y los derechos humanos, incluso si esto implica ir a contrapelo de la propia familia.

Finalmente, tanto Kalinec como Estay Stange advierten sobre el peligro actual. La reedición del libro responde a la intensificación de la extrema derecha y los discursos negacionistas en diversos países. Para los integrantes de Historias Desobedientes, su responsabilidad actual es interpelar esos discursos y exigir que los familiares genocidas rompan el pacto de silencio, aportando información sensible sobre el destino de los detenidos desaparecidos y los bebés nacidos en cautiverio.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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