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Crisis industrial en Córdoba: Manisur S.A. solicita su propia quiebra y pone en riesgo el empleo de Santa Eufemia

Manisur S.A., la procesadora de maní de Santa Eufemia, en el sur cordobés, pidió formalmente su propia quiebra ante el Juzgado de La Carlota, donde tramita su concurso preventivo desde fines de 2019. En el escrito al que accedió Bichos de Campo, presentado el viernes 18 de septiembre, la empresa sostiene que una firma vinculada […]

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Crisis industrial en Córdoba: Manisur S.A. solicita su propia quiebra y pone en riesgo el empleo de Santa Eufemia

La empresa procesadora de maní Manisur S.A., ubicada en la localidad de Santa Eufemia, al sur de la provincia de Córdoba, ha presentado una solicitud formal para que se declare su propia quiebra. El pedido fue remitido al Juzgado de La Carlota, donde la compañía ya tramitaba un proceso de concurso preventivo desde finales del año 2019. A través de un escrito presentado el pasado viernes 18 de septiembre, la firma sostiene que se encuentra en una situación de "insolvencia definitiva e irremediable", lo que imposibilita la continuidad de su actividad empresarial.

La decisión de solicitar la quiebra fue tomada por unanimidad durante la asamblea general ordinaria celebrada el 8 de septiembre, donde los accionistas concluyeron que no existía una alternativa razonable y viable para evitar este procedimiento judicial. El apoderado de la sociedad firmó la solicitud argumentando la imposibilidad de cumplir con el acuerdo preventivo ya homologado. Si bien Manisur logró abonar las cuotas anteriores, incluida la correspondiente al año 2025, la empresa informó que no cuenta con los recursos financieros necesarios para afrontar la próxima cuota, cuyo vencimiento está previsto para el 10 de octubre de 2026.

El núcleo del conflicto radica en el incumplimiento de un acuerdo estratégico cerrado a principios del año en curso con la firma El Socorro SRL. Según el documento judicial, El Socorro SRL —cuya presidencia y dirección coinciden con los cargos en Nuttin S.A., accionista que posee el 27,71% del capital de Manisur— se había comprometido a entregar aproximadamente 8.000 toneladas de maní para su procesamiento y posterior comercialización. Con base en esta promesa, Manisur realizó inversiones críticas: ejecutó el mantenimiento de la planta, contrató personal de temporada, suscribió contratos de exportación y tomó prefinanciaciones por un monto de 350.000 dólares.

Sin embargo, al momento de ejecutar la entrega, la presidencia de ambas firmas comunicó que la totalidad del maní sería destinada a cubrir compromisos propios de El Socorro. Esta acción dejó a Manisur sin la materia prima esencial para operar, sin el financiamiento esperado y con compromisos de exportación que resultaron imposibles de cumplir. A este escenario se sumó la falta de una estructura financiera propia para adquirir maní de terceros en condiciones normales y la desconfianza generada en el sector productivo, luego de que una persona vinculada a Nuttin informara a los productores que dicha firma se había desvinculado de la procesadora. Además, la campaña agrícola propia 2025/2026 arrojó rendimientos muy inferiores al punto de equilibrio económico.

El estado financiero de la compañía, reflejado en el ejercicio cerrado el 28 de febrero de 2026, muestra un panorama crítico. Manisur registró pérdidas superiores a los 6.811 millones de pesos. El balance revela un activo de 15.472 millones de pesos frente a un pasivo de 20.337 millones, resultando en un patrimonio neto negativo de 4.865 millones de pesos. Las ventas sufrieron una caída de casi el 30%, pasando de 16.152 millones a 11.413 millones de pesos, mientras que el precio promedio de venta descendió 278 dólares por tonelada, todo esto en un contexto de crecientes presiones en costos laborales, tributarios y financieros.

Actualmente, la planta se encuentra sin actividad productiva y en situación de cesación de pagos respecto de sus proveedores y empleados. Como consecuencia directa, se dio por concluida anticipadamente la temporada de 65 trabajadores de prestación discontinua, manteniendo la reserva de puesto, y se redujo la jornada laboral del resto del personal. El impacto social es severo, ya que Santa Eufemia cuenta con aproximadamente 2.700 habitantes y Manisur representaba su principal fuente de empleo, afectando a unas setenta familias, algunas con trayectorias laborales de hasta 30 años en la planta.

Cabe destacar que existió un intento de rescate hace un año, cuando Axel Gerbaudo asumió como gerente general y Nicolás Kulik ingresó a la sociedad con el objetivo de recuperar la empresa y los puestos de trabajo. No obstante, el escrito judicial detalla que, a pesar de innumerables gestiones para atraer nuevos inversores, lograr asociaciones productivas u obtener nuevas financiaciones, ninguna de estas alternativas se concretó.

Finalmente, la empresa alertó sobre la precariedad operativa de la planta debido a deudas significativas por suministro eléctrico, lo que podría derivar en un corte del servicio y la consecuente desactivación de las cámaras de seguridad. Ante este riesgo, Manisur solicitó la intervención urgente de la Sindicatura y que la jueza de Paz de Santa Eufemia constate el estado de los bienes mediante material fotográfico. El expediente, identificado con el número 8987791 en la Secretaría 2 del juzgado, ya ha sido derivado a la Sindicatura, quedando a la espera de que el juez resuelva el pedido de quiebra.

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