El rap en Roraima no es solo música, es una herramienta de denuncia social. En el marco del cierre del Festival Mormaço Cultural 2026, el escenario se convirtió en un espacio de reflexión urgente sobre una realidad brutal: el feminicidio.
Durante la presentación de Aka Junin en el Palco Lua, la MC Rafah Black, docente e historiadora del Hip Hop, utilizó su intervención para alertar a la sociedad sobre los crímenes practicados contra las mujeres en el estado. Mientras el movimiento Hip Hop, apoyado por colectivos como Plugadão, integraba el skate, la danza y las rimas, Rafah puso el foco en la violencia que ha sido normalizada.
La gravedad de su mensaje se sustenta en hechos recientes. El guion de la violencia incluye el caso de Telma de Mello Faria, de 36 años, quien fue ejecutada por su expareja con cinco disparos el pasado 17 de septiembre. Asimismo, se destacó el caso de Michele Soares de Deus, técnica en radiología, cuyo esposo, el servidor público Elvys Omar da Silva, fue detenido preventivamente bajo la sospecha de haberla asesinado y simular una caída de la cama para encubrir la agresión.
Estas tragedias no son casos aislados. Según el Anuario Brasileño de Seguridad Pública de 2025, Roraima presenta tasas de homicidios, violaciones, violencia psicológica y acoso superiores a la media nacional.
El Rap roraimense cumple así su legado de ser la voz de los silenciados, recordándonos que la indignación no debe quedar solo en los artistas. Es imperativo que la sociedad deje de tolerar la violencia de género y los feminicidios que impactan al estado.
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