¿Es posible encontrar el encanto de la Toscana en el sur de Francia? Bienvenidos a Albi, una ciudad pequeña pero monumental ubicada en el valle del río Tarn, en la región de Occitanie.
Debido a la falta de canteras en la zona, Albi se especializó en la fabricación de ladrillos con tierra del río, creando una estética rojiza única. El resultado más imponente es la catedral de Sainte-Cécile, la catedral de ladrillo más grande del mundo. Con un campanario de 78 metros, su interior resguarda 18 metros cuadrados de frescos en azul profundo, convirtiéndola en la catedral pintada más grande de Europa.
Justo al lado se encuentra el Palacio de la Berbie, uno de los conjuntos episcopales mejor preservados de Francia. Este castillo, clasificado como monumento histórico, alberga el santuario del artista Henri de Toulouse-Lautrec. En su museo se exhibe la colección más grande del mundo sobre su obra, con más de 220 pinturas, 560 dibujos y 185 litografías que capturan desde escenas cotidianas hasta la mística Belle Époque y el Moulin Rouge.
Albi también custodia un hito de la cartografía: el Mappa Mundi del siglo VIII, el pergamino más antiguo que representa al mundo. Para quienes disfrutan del aire libre, la ciudad ofrece el "jardín notable" del palacio y el Pont-Vieux, un puente del siglo XIII donde hoy es posible reconstruir su evolución mediante realidad aumentada.
Ubicada entre los Pirineos y el Mediterráneo, Albi combina su legado arquitectónico, protegido por la UNESCO desde 2010, con la naturaleza y la cultura vitícola de la Apelación de Origen Controlada Gaillac, que cuenta con 400 propiedades vinícolas. Un destino compacto y fascinante que se disfruta mejor a pie.
Siguenos en Noticias lat para más noticias.
