La justicia francesa ha puesto la lupa sobre Nasser al-Khelaïfi, presidente del París Saint-Germain y director del canal Bein Sports. La Fiscalía de París investiga un presunto conflicto de intereses relacionado con la atribución de los derechos de retransmisión del campeonato francés en el verano de 2024.
La investigación, impulsada por una denuncia de la asociación anticorrupción Anticor, señala que Al-Khelaïfi habría intervenido para cerrar un acuerdo de difusión compartido entre Bein Sports y el canal británico DAZN. Según los reportes, DAZN pagó 400 millones por ocho partidos y Bein Sports 100 millones adicionales por uno. Ante estas acusaciones, el entorno del dirigente afirma que su intervención ocurrió a petición de varios presidentes de clubes que temían no alcanzar un acuerdo sustancioso.
Este escenario se complicó cuando DAZN se retiró del contrato al no obtener los beneficios esperados, obligando a la Liga francesa a lanzar su propio canal de televisión. A esto se suma una denuncia previa de Nicolas de Tavernost, ex presidente de Ligue+, quien dimitió tras denunciar que Bein Sports obtuvo los derechos del Mundial de Estados Unidos, interfiriendo en un acuerdo que Tavernost ya tenía prácticamente cerrado con la FIFA.
Estas revelaciones surgen justo cuando la Liga francesa se prepara para la subasta de derechos televisivos del periodo 2029-2034. Paralelamente, el diario L’Équipe informa que la Fiscalía Nacional Financiera investiga al presidente de la Liga, Vincent Labrune. La pesquisa se centra en la legalidad de una comisión de 8,5 millones de euros atribuida a dirigentes de la Liga tras el acuerdo de 2022 con el fondo de inversión CVC, que inyectó 1.500 millones de euros a cambio del 13 % de los ingresos de la competición.
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