Facundo Moyano enfrenta una nueva imputación judicial. El dirigente fue acusado del delito de desobediencia tras un presunto encuentro con Candela Arizaga, ignorando la prohibición de acercamiento y contacto vigente desde el pasado 4 de agosto.
Según la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 3 de la Ciudad, el episodio habría ocurrido entre el 31 de agosto y el 11 de septiembre en el Aira Apart Hotel de Buenos Aires. Moyano se habría alojado en la habitación 603, lugar donde presuntamente se encontró con Arizaga, violando la restricción de 300 metros y la prohibición de contacto personal, digital o a través de terceros.
La investigación se activó a raíz de publicaciones en Instagram y el posterior secuestro de las grabaciones de seguridad del hotel, que aún están siendo analizadas por el Ministerio Público Fiscal. Esta nueva acusación se suma a los cargos ya existentes contra Moyano por lesiones leves agravadas y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género.
El expediente incluye testimonios que matizan el caso. Una oficial de policía y una médica del SAME declararon que la joven no reportó agresiones y, en un momento, llegó a preguntar por el paradero de Moyano.
En paralelo, la defensa del exdiputado sufrió una crisis. Los abogados Alfredo Gascón y Miguel Molina renunciaron alegando "desavenencias insalvables" tras el rechazo judicial a un pedido para modificar las restricciones. Ante esto, Moyano designó a Alejandro Valle y Saldaño como sus nuevos representantes legales.
Actualmente, las medidas restrictivas siguen vigentes. La fiscal Florencia Nocerez definirá si cita a Moyano a una audiencia de intimación una vez que concluyan las medidas de prueba pendientes en el expediente.
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