La esperada película de “Resident Evil”, con fecha de estreno en 2026, llega al cine cargada de sangre, sustos, adrenalina y una dosis considerable de risas. Estos elementos no son casuales, sino que forman parte del sello distintivo de su director y escritor, Zach Cregger, quien ya había explorado esta mezcla de géneros en sus obras previas, tales como “Weapons” y “Barbarian”. Gracias a esta coherencia estilística, el filme puede considerarse un acierto en su ejecución.
Uno de los puntos más debatidos es si la cinta logra ser fiel a la esencia de los videojuegos. Cregger ha conseguido trasladar con éxito a la pantalla grande la sensación táctil y atmosférica de jugar una entrega de la famosa saga iniciada en 1996. Esta experiencia es especialmente palpable para quienes recuerdan la dinámica de “Resident Evil 2”, “Resident Evil 3” y, en ciertos fragmentos, la atmósfera de “Resident Evil 7: Biohazard”.
La réplica de esta sensación se logra a través de la implementación de mecánicas clásicas del juego convertidas en narrativa visual. El espectador se encuentra con puertas difíciles de abrir debido a candados o seguros irrompibles, y una gestión tensa de los recursos, donde las municiones son escasas para diversas armas que incrementan su letalidad a medida que el protagonista avanza en la historia y encuentra nuevos suministros. A esto se suma la presencia de monstruos grotescos con una determinación implacable por cazar y matar al protagonista, rescatando los pilares esenciales de los juegos clásicos.
No obstante, no todo ha sido recibido con entusiasmo por la comunidad. Una de las mayores preocupaciones y quejas manifestadas por los fans en redes sociales es que el relato no sigue a ninguno de los personajes icónicos presentes en los videojuegos. Sobre este punto, Zach Cregger se refirió en una entrevista con el medio IGN, calificándose a sí mismo de ingenuo al afirmar que pensó que los seguidores de la saga, al igual que él, estarían emocionados de ver que alguien transformara “Resident Evil” en una auténtica película de terror de supervivencia.
Este giro narrativo, que introduce a personajes totalmente nuevos, resulta ser una decisión bienvenida. El protagonista, Bryan Hadukavich, interpretado por el actor Austin Abrams (quien ya había trabajado con Cregger en “Weapons”), es presentado como una persona común y corriente atrapada en una situación terroríficamente inusual. Abrams aporta un carisma cómico que permite que la audiencia empatice rápidamente con él. Sus reacciones orgánicas de terror, su torpeza al intentar usar un arma en momentos de pánico y sus comentarios cargados de profanidades ante lo insólito, ofrecen un contraste humano necesario frente a los agentes altamente capacitados que suelen protagonizar los juegos.
A pesar de estos aciertos, es evidente que el universo ya establecido de los videojuegos no tiene una presencia predominante en la trama. Sin entrar en detalles para evitar spoilers, la historia presentada por Cregger es fundamentalmente nueva para el público. Si bien se aprecian elementos emblemáticos como la ciudad de Raccoon City, una variedad de monstruos letales y la mención de la Umbrella Corporation —la farmacéutica implicada en la creación del misterioso virus que infecta a los seres vivos—, los fans que esperan cameos sorpresa de Leon Kennedy o Claire Redfield deberán ajustar sus expectativas, ya que estos personajes no aparecen. Aun así, el director deja la puerta abierta a futuras secuelas y al rumbo que la historia podría tomar.
En cuanto al tono, la formación de Cregger como actor y escritor de comedia satura en ocasiones una narrativa que debería centrarse en el horror. Mientras que en sus películas anteriores el equilibrio entre comedia y terror era estable, en esta entrega la comedia interfiere en momentos de tensión; el impacto de un susto inicial suele verse debilitado por un remate humorístico o una reacción graciosa.
A pesar de ello, la ejecución de estos momentos cómicos es impecable gracias a Austin Abrams. El actor, quien interpreta a un mensajero médico encargado de entregar un paquete preciado en un hospital de Raccoon City, demuestra una versatilidad notable. Sus reacciones de pánico son, simultáneamente, cómicas y profundamente humanas. Abrams encarna a alguien que nunca está preparado para los retos que enfrenta, pero que recurre a su sentido común para intentar sobrevivir.
Más allá de la comedia, los aspectos técnicos son sobresalientes. Los momentos de horror, los efectos visuales de las criaturas y el diseño ambiental están muy bien ejecutados. La evolución de Cregger como cineasta es evidente, logrando que la violencia gráfica sea estilizada y tenga un propósito narrativo claro. En conclusión, este filme representa un gran inicio para lo que se espera sea una nueva etapa en el universo de esta icónica saga que comenzó hace 30 años.






