La política exterior de Colombia ha experimentado un giro significativo desde que Abelardo de la Espriella asumiera el poder el pasado 7 de agosto. El nuevo gobierno ha reorientado el eje geopolítico del país hacia una alineación directa con la administración de Donald Trump en Estados Unidos, buscando cerrar la brecha generada por cuatro años de conflictos diplomáticos durante el mandato del expresidente Gustavo Petro. No obstante, este nuevo relacionamiento bilateral presenta un panorama de claroscuros, donde la convergencia en temas de seguridad choca con la rigidez de Washington en materia comercial y monetaria.
Este miércoles, el Gobierno de los Estados Unidos anunció la decisión de mantener la descertificación de Colombia en materia de cooperación antidrogas. A pesar de esta medida, Washington confirmó que seguirá activa una ayuda económica de 52 millones de dólares destinada a sostener la presión militar en la interdicción de aeronaves y embarcaciones, así como en la erradicación de cultivos ilícitos de hoja de coca. La determinación estadounidense se basa en que el país latinoamericano no cumplió satisfactoriamente con sus obligaciones internacionales de control de drogas durante el último año, situando a Colombia en el mismo nivel de descertificación que naciones como Afganistán, Bolivia y Myanmar.
Desde la diplomacia colombiana, la reacción fue inmediata. María Consuelo Araujo, embajadora de Colombia en Washington, calificó la decisión como un reflejo del "desgobierno" de los cuatro años anteriores. Según la funcionaria, el presidente De la Espriella asumió el mandato popular con el objetivo de corregir dicho deterioro, implementando desde el primer día acciones concretas para fortalecer la autoridad del Estado y combatir el crimen transnacional organizado y el narcotráfico.
Por su parte, María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo-Americana, señaló que esta descertificación condicionada es, en realidad, una evaluación del desempeño del gobierno anterior y no de la gestión de De la Espriella, quien lleva poco más de un mes en el cargo. Lacouture destacó que se preserva la cooperación bilateral y que el mensaje político de Washington reconoce la voluntad del nuevo Gobierno colombiano de fortalecer la lucha contra el narcotráfico. En una línea similar, Santiago Castro, representante a la cámara por el Centro Democrático, afirmó que la medida es consecuencia de la falta de avances durante la administración de Gustavo Petro, aunque subrayó que Trump reconoce la disposición actual de Colombia para trabajar conjuntamente.
La problemática de los cultivos ilícitos sigue siendo el punto crítico. De acuerdo con la oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Colombia cuenta con cerca de 260.000 hectáreas sembradas de coca, lo que consolida al país como el principal productor de cocaína del mundo. Ante esto, el expresidente Gustavo Petro manifestó indirectamente que, durante su gestión, las hectáreas descendieron a niveles inferiores a las 250.000, advirtiendo que una nueva ola de violencia contra el campesinado podría disparar estas cifras.
A nivel diplomático, algunos expertos cuestionan que la descertificación se mantenga justo al inicio del mandato de De la Espriella, dado el apoyo decidido que el mandatario ha mostrado hacia Trump. Alfonso Gómez Méndez, exfiscal general de la nación, expresó a CNN que se esperaba que, dada la nueva relación diplomática, Estados Unidos hiciera una consideración distinta, aunque prevé que Colombia sea certificada el próximo año.
En el ámbito de la seguridad, la sintonía ideológica ha permitido reactivar los canales de inteligencia aérea y marítima con el Comando Sur de EE. UU. Además, tras el terremoto del 10 de agosto, se canalizó asistencia técnica y económica a través de USAID para restablecer infraestructura crítica. En el marco de los llamados "Acuerdos de Barranquilla", el secretario Marco Rubio se comprometió a incrementar la ayuda para los damnificados y a evaluar la solicitud de De la Espriella de reducir los aranceles del 12,5 % que afectan a la mayoría de los productos colombianos exportados a Estados Unidos.
Sin embargo, el frente económico sigue congelado. Analistas como Óscar Montes han advertido que la reducción de aranceles es inaplazable debido a la crisis fiscal de Colombia y a la emergencia causada por la tragedia natural. Montes señaló que la situación económica es crítica, citando las palabras del presidente sobre estar "al borde del abismo". A pesar de que De la Espriella solicitó formalmente esta medida en una llamada con Trump el 16 de agosto, la Casa Blanca no ha emitido una respuesta favorable, priorizando su agenda proteccionista.
Finalmente, el presidente Abelardo de la Espriella parece apostar su capital político a esta alianza estratégica. El mandatario informó que, en apenas un mes y diez días de gobierno, ya se han ejecutado 85 extradiciones, asegurando que no habrá contemplaciones con la delincuencia y que continuará utilizando los mecanismos de cooperación para derrotar al crimen organizado.



