En el corazón de Le Marais, uno de los barrios más emblemáticos de París, el arquitecto y diseñador Olivier Oksman ha creado lo que él define como el "cóctel perfecto para vivir".
Ubicado en la calle Notre-Dame-de-Nazareth, este piso se caracteriza por una configuración alargada y grandes ventanas en arco que inundan el espacio de luz. El diseño se articula a través de tres ejes fundamentales: el color, el ladrillo y el aluminio. El suelo, compuesto por un linóleo natural rojo ladrillo con travesaños de aluminio, marca el ritmo de la vivienda. Este metal, descrito por Oksman como "sedoso", se integra en la cocina, las estanterías a medida y el mobiliario, evocando una estética chic y sofisticada inspirada en los años 90.
El proyecto equilibra la elegancia con la industria. Mientras que las zonas comunes presentan techos lacados en rojo y líneas geométricas, la planta superior transiciona hacia una atmósfera setentera. El dormitorio destaca por su moqueta rosa y un baño revestido en azulejos rosa empolvado con lavabo de hormigón pulido. Un detalle de alta costura cierra el espacio: puertas de vestidor revestidas en seda negra bordada a mano en Vietnam.
Lo que hace único a este hogar es su naturaleza ecléctica. Oksman ha fusionado piezas de diseño contemporáneo y muebles de segunda mano con objetos personales, como una mesa de Warren Platner y un cuadro pintado por su propio abuelo. Además, el espacio rinde homenaje a la música con un mueble diseñado específicamente para su colección de vinilos.
Para el director de Walter & Moretti, este piso representa la primera vez que diseña un espacio que refleja su propia identidad. Como afirma el arquitecto: "He puesto en él todo lo que me apetecía".
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