¿Puede la música unir a dos naciones en medio de tensiones políticas? En La Habana, la respuesta fue un rotundo sí.
Para conmemorar el Día de la Independencia mexicana, conocido como el Grito de Dolores, la embajada de México organizó un concurso cultural en el teatro Karl Marx. En el evento participaron unos 80 intérpretes cubanos, entre ellos María Luz Insua, de 77 años, quien vistió un traje charro bordado por ella misma para expresar su amor por México, país que considera su segunda patria.
La gala no solo celebró el talento, sino también un vínculo cultural profundo. El evento rindió tributo al cantante Juan Gabriel y a las emisoras de radio cubanas, destacando que unas 70 de las casi 100 emisoras existentes en la isla cuentan con programas especializados en música mexicana.
Sin embargo, el encuentro también tuvo un fuerte trasfondo diplomático. El embajador mexicano, Miguel Ignacio Díaz Reynoso, calificó el cerco petrolero y financiero impuesto por Estados Unidos desde enero como "brutal, inhumano e ilegal", describiéndolo como un "castigo colectivo". El diplomático reafirmó el compromiso histórico de México con Cuba, asegurando que la isla no está sola en su lucha por vivir y trabajar en paz.
Este apoyo se ha traducido en acciones concretas: desde febrero, México ha enviado barcos con miles de toneladas de alimentos, medicinas, insumos de aseo y paneles solares como ayuda humanitaria. Asimismo, la mandataria Claudia Sheinbaum reiteró su rechazo a las medidas unilaterales estadounidenses.
La jornada concluyó evidenciando la cercanía de las relaciones entre ambas naciones en todos los niveles, donde la cultura y la solidaridad política se entrelazaron en un teatro lleno.
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