El presidente de la República, Abelardo De La Espriella, realizó este martes 15 de septiembre una visita oficial a la región de Buenaventura, en el marco de una agenda regional centrada inicialmente en la asistencia humanitaria. El mandatario se desplazó hasta la zona con el objetivo primordial de continuar brindando atención y seguimiento a las familias que resultaron damnificadas tras el terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto, evento que dejó una huella de afectación en la comunidad local.
Sin embargo, durante el desarrollo de sus actividades y en medio de uno de los discursos dirigidos a la población, el jefe de Estado decidió cambiar la hoja de ruta de su intervención. Mientras anunciaba las medidas gubernamentales para seguir atendiendo la emergencia causada por el sismo, De La Espriella interrumpió su discurso para emitir una instrucción directa y perentoria al director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), el coronel Daniel Gutiérrez.
La orden presidencial consistió en la solicitud del traslado inmediato de 120 personas señaladas como peligrosos criminales, quienes se encuentran actualmente en Buenaventura, hacia otras cárceles de máxima seguridad distribuidas en el territorio nacional. Según el mandatario, esta medida busca desarticular el control que estos individuos aún ejercen sobre la región desde el interior de los centros penitenciarios.
En su intervención, el presidente enfatizó la necesidad de trabajar coordinadamente para la recuperación de la zona, haciendo un llamado a la unión nacional. “Necesitamos el concurso de todos porque esta Patria Milagro la reconstruimos entre todos los colombianos abrazados bajo una misma bandera, que es Colombia. Buenaventura no puede seguir esperando. Ha esperado mucho. De muchas maneras”, expresó el jefe de Estado ante los ciudadanos.
Posteriormente, De La Espriella detalló que la decisión del traslado surgió tras recibir información actualizada sobre las operaciones de seguridad en la zona. El presidente reveló que, ya sea al descender de su transporte o al momento de partir hacia Quibdó, fue notificado sobre una operación en marcha que permitió la captura de uno de los cabecillas de la organización criminal conocida como "Los Chiquillos".
Al dirigirse específicamente al director del Inpec, el mandatario fue enfático sobre la situación de los reclusos: “Acabo de dar la instrucción al director del Inpec que mueva a los 120 bandidos que tienen azotada la región; los voy a trasladar de cárcel. ¿Saben cuánto lleva Buenaventura esperando eso? Un tipos que siguen siendo jefes de las cárceles; se les acabó esa vaina”, manifestó con dureza.
El jefe de Estado subrayó que el objetivo es trasladarlos a recintos donde el aislamiento sea total, asegurando que los criminales, a quienes describió como "bien motiladitos, uniforme naranja, bien amarradito", serán llevados a centros donde "no entre ni siquiera la señal de la santa cruz", con el fin de impedir que continúen coordinando ataques o actividades delictivas contra la población civil.
Complementando estas acciones, el presidente Abelardo De La Espriella utilizó su cuenta personal en la red social X para brindar detalles técnicos sobre un operativo exitoso de la Fuerza Pública. A través de la denominada "Operación Poseidón", la Policía Nacional logró la captura de Jonathan Orobio, conocido bajo el alias de “Menor”, quien se desempeñaba como cabecilla zonal de la banda "Los Chiquillos" en la comuna 10 de Buenaventura.
De acuerdo con la información suministrada por el Gobierno, alias “Menor” cuenta con una trayectoria criminal de 12 años y registra siete anotaciones judiciales. Además, el capturado es requerido por la justicia debido a cargos de homicidio agravado, habiendo liderado crímenes derivados de la disputa por el control territorial y siendo señalado como uno de los principales aliados de alias Robert.
Finalmente, el presidente lanzó una advertencia directa a las estructuras narcoterroristas que operan en la ciudad, mencionando específicamente a las bandas "Los Chiquillos", "Los Shottas" y "Los Espartanos". El mandatario aseguró que el Estado se encargará de acabar con estas organizaciones criminales, ya sea mediante la sumisión de sus integrantes a la justicia y el abandono del crimen, o a través del uso de la fuerza legítima del Estado, dándolos de baja. "Buenaventura no les pertenece. Buenaventura es de su gente honesta y trabajadora. ¡El que la hace, la paga!", concluyó el presidente.





