¿Es un error tratar el fútbol femenino como una versión reducida del masculino? Para Michele Kang, propietaria del holding Kynisca Sports International, la respuesta es un rotundo sí.
Durante el World Football Summit, la máxima accionista del Washington Spirit, el Olympique de Lyon y el London City Lionesses aseguró que lo peor que puede hacer el fútbol femenino es copiar el manual del fútbol masculino. Según Kang, se trata de dos productos totalmente distintos que requieren sus propias metodologías, investigaciones médicas y modelos de negocio para alcanzar su máximo potencial.
La empresaria enfatizó que los equipos femeninos tienen una base de aficionados diferente, más enfocada en las familias, y necesidades físicas específicas. Kang denunció una grave brecha en la ciencia aplicada al deporte, revelando que el 94% de la investigación médica está dedicada a los hombres. Por ello, instó a profundizar en el conocimiento sobre cómo afectan la menstruación, el sueño y la nutrición al rendimiento de las jugadoras.
Sobre su estructura multiclub, Kang aclaró que el objetivo de Kynisca no es uniformar la cultura de los clubes, que son productos locales arraigados en sus comunidades, sino centralizar la inversión en análisis y ciencia para ganar eficiencia en el scouting y los estudios médicos.
Finalmente, la empresaria surcoreana-estadounidense reflexionó sobre sus inicios, admitiendo que al comenzar no sabía nada de fútbol, ni siquiera quién era Messi. Aunque su formación económica le sugería que era un negocio arriesgado, comparó omitir esta oportunidad con no invertir en las tecnológicas en los años 90. Para Kang, el fútbol femenino ya no es un riesgo: las audiencias y la asistencia a los estadios demuestran que el tren ya ha salido de la estación y no hay vuelta atrás.
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