El músico estadounidense PJ Morton ha consolidado durante años una trayectoria marcada por una doble militancia artística. Mientras se desempeña como el tecladista de la exitosa agrupación Maroon 5, ha desarrollado paralelamente una carrera en solitario consistente y aplaudida, centrada en los sonidos del soul, el R&B y el gospel. Esta dualidad le ha permitido transitar entre el baño de masas de una banda global y la conexión con audiencias más selectas, logrando además el reconocimiento de la industria con seis premios Grammy.
Esta semana, Chile se convertirá en el escenario donde Morton exhibirá esta existencia diseñada en simultáneo. Debido a que Maroon 5 no incluyó a Santiago en su tour latinoamericano —un hecho que algunos atribuyen a las críticas recibidas por Adam Levine tras su paso por el Festival de Viña en 2020—, el artista ha organizado un espectáculo por cuenta propia. La cita está programada para este martes 15 de septiembre a las 20.30 horas en el Club Chocolate, con entradas disponibles a través de Puntoticket. Para los seguidores de la banda, esta presentación representará el único fragmento de la esencia de Maroon 5 disponible en la capital durante este periodo.
Incluso en su faceta solista, Morton mantiene su tendencia a explorar contrastes. Su trabajo más reciente, titulado "Saturday Night/Sunday Morning" y lanzado en junio pasado, es un álbum doble que refleja esta división. La primera entrega se enfoca en el R&B, mientras que la segunda abre espacio al gospel. Para trasladar este cancionero al escenario, el artista llega con un despliegue musical exuberante compuesto por nueve músicos, incluyendo coristas, tecladistas, guitarra, bajo, trompeta y saxofón. El objetivo es fusionar pasajes introspectivos con la vitalidad interpretativa propia del gospel.
Sobre el origen de esta obra, Morton explica que buscaba un reto creativo. "Siempre que me acerco a un nuevo álbum, pienso en qué quiero hacer, por qué estoy haciendo un nuevo disco. Para mí, hacer otro álbum de R&B simplemente no me inspiraba mucho. Por otro lado, acabo de ganar el premio a mejor álbum de gospel en los Grammy este año, por lo que pensé que tampoco era muy inspirador", relata el músico. Esta inquietud lo llevó a generar una conversación entre el soul y el gospel, resultando en la idea del álbum doble.
Al analizar si estas dos facetas cuentan la misma historia, Morton sostiene que son "dos caras de la moneda". Según el artista, aunque se trata de la misma persona, las perspectivas varían: una parte del disco habla sobre el amor a las personas, la vida y sus experiencias, mientras que la otra es espiritual, centrada en la fe y el amor a Dios. Esta distinción también se refleja en la naturaleza del disco; mientras el R&B es más personal y enfocado en las relaciones humanas, el gospel es comunitario y busca la unión a través de la fe.
La influencia de la iglesia es fundamental en la formación de Morton, ya que fue allí donde comenzó su camino musical. Con un padre que era pastor y cantante, la música y la espiritualidad siempre fueron inseparables en su entorno. "Para mí, fue allí donde recibí gran parte de mi formación y donde nació mi pasión por la música. Incluso fue allí donde empecé a interactuar con el público", afirma, destacando que todo su trabajo posterior se edificó sobre ese fundamento.
En cuanto a la experiencia que busca entregar al público chileno, Morton describe sus conciertos como un "viaje" emocional que abarca desde el baile y la alegría hasta el llanto y el sentimiento profundo. El músico se muestra entusiasmado por su primera presentación individual en Chile, confiando en que la sensibilidad musical de los chilenos conectará con la energía de su show. La presencia de su banda completa le otorga una libertad expresiva superior a la de un concierto en solitario al piano, permitiéndole alcanzar diversos niveles de intensidad sonora.
Finalmente, Morton reflexiona sobre sus seis premios Grammy y su relación con el éxito. Asegura que sigue componiendo con la misma pasión y amor del inicio, buscando crear obras de arte bellas más que perseguir la fama. Aunque valora el reconocimiento de sus pares, evita interiorizarlo demasiado para no perder el impulso de crear cosas nuevas. Sobre la convivencia de sus dos carreras, afirma que no compiten entre sí, ya que son mundos separados: en Maroon 5 cumple un rol colectivo como tecladista sin intervenir en la escritura o producción, mientras que en su proyecto solista asume toda la responsabilidad creativa.





