Tensión máxima en el Mar Rojo y la frontera saudí. Los rebeldes hutíes han atacado una base militar en el sur de Arabia Saudita, específicamente en Sharurah, utilizando drones y misiles contra depósitos de armas y centros de mando.
La violencia se extiende a la zona fronteriza, donde la Dirección de Protección Civil denunció que un proyectil lanzado por la milicia hirió a dos personas y causó daños materiales en una mezquita y diversos edificios en la provincia de Al-Tuwal.
Mientras tanto, en Yemen, los enfrentamientos se han intensificado. Tras una ofensiva de una semana, los hutíes capturaron la costa del Mar Rojo y varias islas estratégicas, consolidando el control del estrecho de Bab al Mandab. Esta posición ha permitido al grupo declarar un bloqueo marítimo contra los puertos saudíes en la región.
La situación humanitaria es crítica. La agencia migratoria de la ONU reporta que 76 mil personas han huido de los combates desde julio, una cifra que se cuadruplicó en solo una semana, desplazándose principalmente hacia Adén.
En el plano diplomático, el príncipe heredero Mohammed bin Salman solicitó al presidente Donald Trump ataques estadounidenses contra los hutíes, petición que fue rechazada. Trump afirmó que "todo va a salir bien y de maravilla" en la región, a pesar de que Estados Unidos ya ejecutó una campaña de bombardeos de siete semanas contra el grupo en 2025.
El conflicto, que inició en 2014 y mantuvo un alto el fuego desde 2022, se ha reanudado violentamente desde julio. Mientras los hutíes reportan 129 ataques aéreos saudíes en 48 horas, las fuerzas gubernamentales aseguran haber destruido vehículos y armas rebeldes cerca de la ciudad portuaria de Mocha.
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