Donald Trump ha puesto la mirada en el Atlántico Sur. El presidente de Estados Unidos advirtió que un eventual nuevo conflicto entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas podría convertirse en un “desastre potencial”, aunque aseguró que, de ser solicitado, confiaría en su capacidad para resolver la disputa.
En declaraciones ofrecidas en Dublín, Trump señaló que ambos países están “enfadados”. El mandatario puso en duda que Londres esté dispuesto a desplegar fuerzas a tan larga distancia debido a los problemas internos que enfrenta el Reino Unido en materia de energía e inmigración.
Estas declaraciones coinciden con una revisión de la posición estadounidense sobre la soberanía del archipiélago. Según versiones de prensa, Washington evaluaría modificar su respaldo a los británicos para presionar a Londres a incrementar su gasto en defensa dentro de la OTAN.
Desde Argentina, el presidente Javier Milei calificó el reclamo de soberanía como “la causa más importante y sagrada”. En sintonía, el canciller Pablo Quirno reiteró que es una responsabilidad mantener vivo este reclamo. Para respaldar esta postura, el gobierno argentino ha endurecido las sanciones contra empresas que exploten hidrocarburos en la zona sin autorización, reforzó el presupuesto de Defensa y proyecta una base naval integrada en Ushuaia. Además, Milei canceló un viaje previsto al Reino Unido para octubre, optando por asistir a un foro de seguridad en Nueva York el próximo 23 de septiembre.
Por su parte, el gobierno británico, representado por el primer ministro Andy Burnham, afirmó que Reino Unido será “implacable” en la defensa de su posición, la cual considera no negociable. Burnham subrayó que respetarán la voluntad de los habitantes de las islas, quienes en el referéndum de 2013 respaldaron mayoritariamente mantenerse como territorio británico.
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