De las calles del Barrio Sur en Montevideo a los rings internacionales. Esta es la historia de Sheila Fabiana Liesegang, una mujer que transformó el dolor y la adicción en disciplina deportiva.
Criada en un entorno de pobreza y delincuencia, Sheila enfrentó una juventud marcada por el consumo de cocaína y pasta base, además de un paso por prisión tras robar autos en la Ciudad Vieja. Sin embargo, el punto de quiebre llegó una madrugada, cuando fue víctima de un robo y, bajo los efectos de las drogas, se encontró incapaz de defenderse.
Esa sensación de impotencia la llevó al gimnasio Peñarol Box. Allí conoció a su entrenador, Ramón Barrero, quien le impuso un camino de rigor: antes de competir, debía sanar su vida, mejorar su técnica y abandonar los vicios. Sheila aceptó el reto, dejó las drogas y el tabaco, y comenzó su ascenso en el boxeo.
Apodada "La Cirujana" por la precisión de sus combinaciones, Liesegang se coronó campeona uruguaya en la categoría superligero de 63,5 kilos en noviembre de 2025. Aunque recientemente perdió su invicto ante la rusa Albina Moldazhanova en Los Ángeles, la boxeadora ve la derrota como un aprendizaje necesario para reconocer el nivel de sus rivales y seguir creciendo.
Hoy, Sheila es madre y entrenadora, equilibrando su carrera profesional con el trabajo diario en la venta de ropa y antigüedades. Con la mirada puesta en una próxima pelea por un título internacional en Francia, su sueño final es coronarse campeona del mundo en el Antel Arena, frente a su público en Uruguay, para servir de inspiración a otras jóvenes que luchan por salir de la marginalidad y las adicciones.
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