¿Está Bolivia encaminada a una crisis energética? Ante la posibilidad de apagones y el agotamiento de los recursos fósiles, las autoridades de Chuquisaca y Tarija han unido fuerzas para promover una solución estratégica.
Se trata del proyecto hidroeléctrico Carrizal, que sería construido en el río Camblaya, un afluente del río Pilcomayo ubicado en el límite territorial de ambos departamentos. Esta mega obra tiene como objetivo generar entre 300 y 360 megavatios de energía eléctrica, lo que representaría una parte significativa del consumo nacional y ayudaría a cubrir la demanda energética del país.
El gobernador de Chuquisaca, Luis Ayllón, advirtió que no se puede seguir dependiendo exclusivamente del gas natural, ya que este recurso se encuentra en agotamiento y no se han previsto otras alternativas de generación. Por su parte, el alcalde de Cercado, Johnny Torres, señaló que la presa es un anhelo para generar electricidad y agua para riego en la región chaqueña, especialmente en este momento difícil.
La gobernadora de Tarija, María René Soruco, confirmó que se han establecido mesas técnicas y acuerdos interdepartamentales para avanzar en la ejecución de esta obra estratégica, incorporando a diferentes niveles de gobierno.
Sin embargo, el desafío principal es el financiamiento. La construcción de Carrizal requiere una inversión de 1.300 millones de dólares, monto con el que la Empresa Nacional de Electricidad, ENDE, no cuenta actualmente. Ante esto, las autoridades gestionarán el financiamiento ante el gobierno central o buscarán apalancar fondos económicos a través de organismos internacionales y países interesados.
Con este proyecto, Chuquisaca y Tarija buscan no solo asegurar la estabilidad eléctrica de Bolivia, sino también potenciar el desarrollo productivo de sus regiones mediante la regulación de aguas.
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