La Cumbre Espacial Internacional comenzó este miércoles en París con 5.000 millones de euros en contratos e inversiones para reforzar el sector aeroespacial europeo. La apertura de este encuentro estuvo atravesada por anuncios concretos sobre lanzamientos, satélites y conectividad segura, enmarcada en una competencia directa con Estados Unidos y China.
Impulsada por el presidente francés Emmanuel Macron, la cita concentró en su primera jornada un total de 51 proyectos. Los acuerdos alcanzados beneficiaron sobre todo a empresas francesas, aunque también incluyeron a grupos industriales europeos como Airbus y a otras compañías del continente, entre ellas la española Hispasat. De este modo, el inicio del encuentro combinó decisiones industriales inmediatas con una agenda central enfocada en lograr la autonomía espacial de Europa.
Entre los anuncios principales de la jornada, el presidente francés destacó el acuerdo alcanzado con la red satelital Amazon Leo, que adjudicó seis lanzamientos adicionales del cohete Ariane 64 a la empresa Arianespace. Con esta ampliación, el convenio elevó de 18 a 24 misiones el total de vuelos previstos. Según se informó, dichos lanzamientos partirán de aquí a 2031 desde el Centro Espacial Guayanés.
De forma paralela, la compañía francesa Eutelsat formalizará la petición de hasta 229 satélites OneWeb adicionales a Airbus Defence and Space. El objetivo de esta solicitud es renovar y ampliar de manera gradual la constelación hasta el año 2034. Además, la propia compañía alojará hasta 96 sensores térmicos desarrollados por OroraTech en los satélites OneWeb con el fin de detectar incendios.
Por otro lado, la constelación IRIS² ocupó un lugar central en las reuniones celebradas en París. Este programa europeo busca dotar al bloque comunitario de una red propia para hacer frente al peso de los operadores estadounidenses y al avance de China en materia de conectividad espacial. De acuerdo con los datos disponibles, el sistema final contará con 264 satélites en órbita terrestre baja y 18 en órbita terrestre media, cuyo despliegue total está previsto para el año 2030.
Este proyecto se inscribe dentro de un marco presupuestario considerablemente más amplio. La Comisión Europea ya anunció una partida de 15.700 millones de euros para su concesión, mientras que la Agencia Espacial Europea dispone de 22.000 millones de euros para un periodo de tres años, destinados a respaldar programas clave como Ariane 6, Galileo, Copernicus e IRIS². En este contexto, la cumbre buscó afirmar una capacidad espacial propia respaldada tanto en el ámbito político como en el industrial.
Durante una mesa redonda desarrollada en el evento, el comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, lanzó una alerta sobre el riesgo de “fragmentación” en la forma en que los distintos países de la Unión Europea abordan sus políticas espaciales, por lo que reclamó una cooperación mucho más estrecha. En la misma línea, el comisario remarcó que la principal prioridad debe ser asegurar lanzamientos de cohetes europeos que se lleven a cabo desde territorio europeo.
La representación española tuvo un papel destacado al figurar en dos de los acuerdos anunciados. Por un lado, el consorcio SpaceRise —integrado por las empresas Eutelsat, SES y la española Hispasat— comunicó la firma formal de contratos industriales tras haberse completado la conclusión del primer hito del contrato de la constelación IRIS² con la Comisión Europea.
Además, la compañía española Integrasys, especializada en el desarrollo de software de comunicaciones críticas y posicionamiento, participará junto con la francesa Aldoria en el proyecto EO BLINDING. Esta iniciativa cuenta con un presupuesto de 6 millones de euros y está respaldada por el Fondo Europeo de Defensa. Con estos pasos, España quedó formalmente incorporada a varios de los desarrollos industriales presentados a lo largo de la cumbre.
La presencia de España también formó parte de la agenda pública del encuentro mediante la participación de la astronauta española Sara García Alonso, quien intervino en una mesa redonda acompañada por el astronauta francés Thomas Pesquet y otros profesionales internacionales del sector.
Pese a la magnitud de los anuncios, la jornada inaugural quedó marcada por algunas ausencias relevantes. A pesar de que la cumbre estuvo copresidida por Francia y Alemania, el canciller alemán Friedrich Merz no figuró entre los jefes de Estado y de Gobierno presentes. Asimismo, tampoco participaron en el evento dos actores centrales del negocio espacial privado a nivel global, las compañías Blue Origin y SpaceX, según la información difundida con base en datos de la agencia EFE.





