El dólar mayorista volvió a registrar una suba este miércoles 9 de septiembre y cerró en $1.514, en una jornada en la cual las tasas de corto plazo continuaron comprimiéndose. A pesar del avance del tipo de cambio oficial, el movimiento alcista no se trasladó al mercado de futuros, donde los contratos más próximos terminaron prácticamente sin cambios a pesar de haber operado un volumen significativo de u$s622,7 millones.
En el mercado cambiario, el tipo de cambio mayorista avanzó un 0,13%, lo que equivale a una suba de $2 frente al cierre previo de $1.512. De esta manera, el segmento oficial acumuló su segunda rueda consecutiva en alza, aunque se mantuvo ampliamente alejado del techo de la banda cambiaria establecida.
Por su parte, el dólar oficial minorista finalizó en un promedio de $1.534,50 para la venta, mientras que en las pantallas del Banco Nación la cotización cerró en $1.535. En el segmento informal, el dólar blue permaneció estable y se negoció a $1.540.
Entre los dólares financieros, el MEP avanzó un 0,30% hasta los $1.532,47, al tiempo que el contado con liquidación (CCL) subió un 0,13% para ubicarse en $1.593,10. Ambas cotizaciones registraron movimientos acotados luego del rebote que había mostrado el CCL durante la jornada anterior.
Pese al incremento del mayorista, los contratos de futuros no reflejaron señales de una mayor tensión cambiaria. Septiembre concluyó en $1.529 sin modificaciones respecto a la rueda previa, mientras que octubre finalizó en $1.554, noviembre en $1.582 y diciembre en $1.611. De esta forma, la curva mantuvo una trayectoria gradual para el tipo de cambio, con tasas nominales anualizadas implícitas ubicadas en el 17,23% para septiembre, el 19,15% para octubre, el 20,15% para noviembre y el 20,99% para diciembre.
La estabilidad de los contratos cortos en una rueda con un volumen operado de u$s622,7 millones demostró que, a pesar del avance del contado y la baja en los rendimientos en pesos, el mercado no convalidó por el momento una aceleración en las expectativas de devaluación.
En paralelo, la caución a un día operó alrededor del 18% anual, un nivel que redujo el retorno de los fondos comunes de inversión de tipo money market. Como consecuencia de este comportamiento, la baja comenzó a trasladarse también a las tasas ofrecidas por las billeteras virtuales para los saldos remunerados de sus usuarios.
La caución funciona como una de las principales referencias para el costo del dinero a muy corto plazo y es utilizada por los fondos para administrar liquidez. Cuando su rendimiento disminuye, los retornos de los money market suelen acompañar el movimiento, aunque se registran diferencias según la composición de cada cartera en particular.
Esta nueva compresión de tasas se materializó luego de una recuperación marginal que habían mostrado las tasas bancarias en la rueda anterior. En dicha ocasión, la TAMAR había pasado de 24,06% a 24,19%, mientras que la BADLAR avanzó desde 22,06% hasta 22,13%.
La combinación de tasas de corto plazo más bajas y un dólar en alza redujo parcialmente el margen de ganancia para las estrategias más defensivas en moneda local. No obstante, la estabilidad en los futuros confirmó que este escenario todavía no derivó en una expectativa generalizada de mayor presión sobre el tipo de cambio.
En el plano monetario, el mercado siguió de cerca el ritmo de acumulación de divisas por parte del Banco Central. Durante la rueda del martes, la autoridad monetaria adquirió u$s20 millones, con lo cual totalizó compras por u$s101 millones en las primeras seis jornadas de septiembre y llevó el saldo acumulado de 2026 a u$s14.196 millones.
Sin embargo, el ritmo de compras se mantuvo por debajo del observado en meses anteriores. El promedio diario de septiembre se ubicó en torno a los u$s17 millones, muy por debajo de los u$s38 millones de agosto, los u$s103 millones de julio y los u$s68 millones registrados en junio.
Las reservas internacionales brutas cerraron el martes en u$s50.732 millones, manteniéndose prácticamente sin cambios. Este nivel logró sostenerse a pesar del impacto negativo derivado de la caída internacional del oro, factor que restó alrededor de u$s140 millones debido al efecto de valuación.
Finalmente, la atención de los inversores se concentró en el comportamiento de las curvas en pesos, a la espera de que la Secretaría de Finanzas dé a conocer el menú de instrumentos para la primera licitación del mes.
Las condiciones de dicha colocación se darán a conocer un día antes de que se conozca el dato oficial de inflación de agosto, por lo que el mercado prestará especial atención al rendimiento real que ofrecerán los instrumentos en moneda local. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyectó una inflación del 1,7% para agosto y del 1,8% para septiembre.
De este modo, el menú que presente Finanzas será determinante para definir qué tasas y plazos buscará convalidar el Tesoro, así como el volumen de liquidez que absorberá o liberará mediante la licitación. El resultado de la operación incidirá de manera directa sobre el resto de la curva en pesos y sobre el equilibrio general entre la búsqueda de rendimiento y la cobertura cambiaria.






