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Crisis hídrica en Santa Elena: Corte de agua potable supera las doce horas

Cientos de reclamos se difundieron en redes sociales luego de que el líquido vital se cortara desde las diez de la mañana

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Crisis hídrica en Santa Elena: Corte de agua potable supera las doce horas

La provincia de Santa Elena enfrentó una jornada de extrema dificultad este martes 8 de septiembre, marcada por un desabastecimiento crítico de agua potable que se prolongó por más de doce horas continuas. El corte del suministro, que afectó a miles de usuarios en diversos sectores de la provincia, generó un clima de indignación y malestar generalizado que se manifestó con fuerza a través de las redes sociales durante todo el día.

El origen de esta crisis se remonta a las 10:00 de la mañana, momento en el cual se reportó un incendio en la subestación eléctrica de Chanduy. Este incidente técnico tuvo consecuencias directas y graves sobre la infraestructura hídrica de la región. Tras el siniestro en la subestación, se informó que el percance también afectó los sistemas de bombeo localizados en San Rafael, así como la planta potabilizadora de Atahualpa. Debido a este daño en la cadena de suministro y energía, la empresa Aguapen se vio obligada a suspender temporalmente la distribución del recurso.

En respuesta a la emergencia, Aguapen emitió un comunicado breve y escueto donde notificaba la necesidad de suspender la distribución de agua potable a la población como consecuencia de los daños reportados. En dicho mensaje, la empresa realizó una solicitud a la ciudadanía, recomendando que se abastecieran de inmediato para mitigar los efectos de la interrupción. Sin embargo, la brevedad del mensaje y la falta de detalles específicos en la comunicación inicial dejaron a muchos usuarios en un estado de incertidumbre sobre cuánto tiempo duraría el corte del servicio.

Al inicio de la jornada, gran parte de los usuarios pensó que el daño sería de carácter leve. Existe la tendencia, debido a situaciones previas, de considerar que el servicio se restablecería en un corto periodo de tiempo. No obstante, conforme las horas transcurrían sin que el agua llegara a los hogares, la percepción de la situación cambió drásticamente. Durante la tarde y la noche, los reclamos de los usuarios se multiplicaron de manera constante, transformando la preocupación inicial en una indignación colectiva que inundó las plataformas digitales.

Las redes sociales se convirtieron en el principal escenario de protesta y denuncia. La falta de información constante y detallada por parte del área de comunicación de Aguapen fue uno de los puntos que más irritación causó entre la población, ya que no se proporcionaba una estimación clara de la hora en la que el servicio volvería a la normalidad. Las denuncias reflejaban la vulnerabilidad de las familias ante la falta de este recurso básico para la supervivencia diaria. Entre los testimonios recogidos, destaca el de Carmen Sánchez, quien expresó su frustración ante la imposibilidad de realizar labores cotidianas esenciales: “No tengo agua para nada, no pude preparar el almuerzo ni la merienda y tampoco hemos podido bañarnos. Esto es el colmo. Que se vayan todas las autoridades”.

La interrupción del servicio afectó profundamente la dinámica de vida de la provincia, impidiendo actividades tan elementales como la alimentación y la higiene personal. La multiplicidad de quejas evidenció que el impacto del corte no fue un hecho aislado, sino que afectó la cotidianidad de miles de familias que se vieron sorprendidas por la magnitud del problema técnico. La tensión social creció a medida que el reloj avanzaba y la respuesta oficial seguía siendo percibida como insuficiente en términos de comunicación directa con los afectados.

Pasadas las 22:00, la empresa Aguapen volvió a pronunciarse mediante un breve comunicado informando que el problema eléctrico que originó el incidente había sido superado. La empresa comunicó que los equipos de bombeo y potabilización ya empezaban a funcionar nuevamente, lo que permitiría el restablecimiento progresivo del servicio en las zonas afectadas.

A pesar de este anuncio sobre la reactivación de los sistemas, la llegada del agua a los hogares no fue inmediata para todos los sectores. Cerca de la medianoche, la sensación de desamparo persistía entre los usuarios que aún esperaban el flujo del líquido vital. Beatriz Suárez, una de las ciudadanas afectadas, manifestó su descontento ante la demora registrada tras el reporte de reparación de los equipos: “Ya son las 11 de la noche y nada que llega el agua. Es terrible lo que se ha vivido este día”. La jornada en Santa Elena cerró con un panorama de servicios intermitentes y una población que demandó mayor claridad ante contingencias de esta naturaleza.

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