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Cobertura 24 h · Redacción propia · martes, 20 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

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Orbitals - Review

Una aventura cooperativa que captura a la perfección la sensación de estar dentro de un anime jugable de los años 90. Orbitals busca hacerse su propio espacio dentro del género exclusivamente cooperativo. Esta audaz aventura toma la alegre camaradería de resolver acertijos en pantalla dividida y la combina con un impactante estilo visual de anime retro que me atrapó desde el primer fotograma. Los acertijos como tal nunca buscan ideas nuevas ...

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Orbitals - Review

El estudio Shapeform ha lanzado Orbitals, una propuesta que busca establecer su propio espacio dentro del género de los videojuegos exclusivamente cooperativos. Esta aventura está diseñada para ser disfrutada únicamente por dos jugadores, ofreciendo flexibilidad mediante el soporte para juego tanto local como en línea. Además, el título implementa un sistema de "pase de amigo", una mecánica que permite a un propietario compartir la experiencia con otra persona, permitiendo que el segundo jugador solo pueda participar en partidas junto al dueño original.

La experiencia de Orbitals se distingue de inmediato por su impactante apartado visual, que utiliza un estilo de anime retro capaz de evocar la nostalgia de los años 90. El diseño de los menús y la estética general remiten directamente a la era de canales como Toonami, transportando a los usuarios a un mundo que recuerda a clásicos como Cowboy Bebop o Mobile Suit Gundam: The 08th MS Team. Incluso las transiciones entre niveles utilizan un estilo visual que simula la reproducción de un videocasete VHS, reforzando esta atmósfera nostálgica.

La narrativa sitúa a los jugadores en la piel de dos protagonistas con personalidades contrastantes: Maki, una heroína caracterizada por su optimismo y cierta desorganización, y Omura, un personaje más racional, centrado y calculador. La historia se desarrolla tras un evento en el que la nave de su colonia fue casi destruida por una tormenta espacial, lo que llevó a ambos personajes a ser procesados por una máquina I.M. Este dispositivo permite la reimpresión de cuerpos manteniendo intactos los pensamientos y recuerdos, un concepto que el juego utiliza para introducir sutiles dilemas filosóficos sobre la identidad y la esencia del ser.

La misión principal encomendada por su líder, Togen, consiste en explorar la inmensidad del espacio para recolectar los casetes que alimentan la nave de la colonia. Durante este viaje, la coordinación entre los dos jugadores es el eje central del juego. Al poder visualizar la mitad de la pantalla del compañero en todo momento, la comunicación se vuelve esencial para resolver los retos. Los jugadores deben delegar responsabilidades, como el pilotaje de la nave para esquivar ataques y navegar por corredores peligrosos, o el control del cañón principal para defenderse de naves y cohetes enemigos.

El diseño de los acertijos utiliza herramientas fundamentales, como un rayo láser para energizar robots y guiar drones, o un gancho de agarre para manipular plataformas y paneles. Aunque el juego no busca reinventar constantemente sus mecánicas, aplica giros ingeniosos sobre estos conceptos básicos. En ciertas zonas, como las operaciones mineras, el juego integra elementos rítmicos donde los jugadores deben moverse al compás de la música para superar obstáculos, utilizando tambores o plataformas móviles.

Sin embargo, el título no está exento de críticas. Aunque ofrece retos que exigen un trabajo en equipo real, en ocasiones los acertijos pueden resultar predecibles o carecer de la retroalimentación visual necesaria para que las soluciones resulten intuitivas. Además, la estructura narrativa y de juego experimenta un cambio de ritmo hacia el final. Tras un inicio deslumbrante, el tercer acto puede sentirse algo repetitivo debido a una excesiva dependencia de las secciones de navegación, lo que hace que el cierre de la historia no tenga tanto impacto como su potencial sugería.

A pesar de este descenso en la intensidad, Orbitals compensa con su atención al detalle y su atmósfera. La nave de viaje se transforma de un simple transporte en un hogar acogedor, lleno de vida con la aparición de nuevos personajes como capibaras o robots curiosos. El juego también profundiza en la personalidad de Maki y Omura a través de detalles ambientales, como la diferencia entre la habitación desordenada de uno y la estancia pulcra y ordenada del otro. Finalmente, su banda sonora, compuesta por artistas como Falk & Klou y Mami Ayukawa, logra un equilibrio perfecto entre el homenaje a los sintetizadores de décadas pasadas y una identidad propia que envuelve toda la experiencia.

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