La Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) ha intensificado sus acciones preventivas mediante el envío de cartas inductivas a los empleadores. El objetivo de estas comunicaciones es identificar posibles incumplimientos relacionados con la implementación de medidas de prevención, preparación y respuesta ante situaciones de emergencia en los centros de trabajo.
La necesidad de fortalecer estas medidas ha cobrado relevancia ante los fuertes sismos registrados durante este año en países vecinos como Venezuela y Colombia. Según indicó Brian Ávalos, abogado laboralista del estudio Payet, este contexto ha incrementado la preocupación sobre la capacidad de respuesta de las organizaciones frente a eventos telúricos.
Ávalos enfatizó que los empleadores tienen la obligación legal de adoptar todas las disposiciones necesarias en materia de prevención y respuesta ante emergencias. Esto incluye la elaboración de un Plan de Emergencia, la conformación de brigadas de emergencia y la realización de capacitaciones periódicas. El especialista subrayó la responsabilidad integral de la organización: “La empresa está obligada a capacitar en primeros auxilios. Todo ello forma parte del deber de prevención de la empresa; todo lo que pase en el interior de la empresa es responsabilidad de la empresa, por lo que tiene que estar preparada para responder con la brigada de emergencia”.
Para dar cumplimiento a estas normativas, la Sunafil ha especificado la documentación que los empleadores deben tener a disposición. La información solicitada incluye: el Plan de preparación y respuesta ante emergencias vigente; el acta o registro que garantice la conformación de la brigada de emergencias; y el registro de capacitaciones y simulacros realizados sobre respuesta ante emergencias.
Es importante advertir que la presentación de esta documentación es crucial para evitar sanciones. En caso de que las empresas no presenten lo solicitado a través de la carta disuasiva, la Sunafil podrá iniciar procedimientos inspectivos que, de confirmarse incumplimientos u omisiones, podrían culminar en la imposición de multas.
Por su parte, el abogado laboralista Juan Valera brindó una serie de recomendaciones prácticas para los empleadores con el fin de mejorar la seguridad. Valera sugirió capacitar a los trabajadores para que conozcan cómo actuar correctamente y recomendó realizar labores de mantenimiento como mantener limpios los centros de trabajo, asegurar los ductos de desfogue de agua, reforzar las instalaciones eléctricas, señalizar debidamente las zonas de emergencia y garantizar que las zonas de evacuación se mantengan libres de obstáculos.
Asimismo, el abogado destacó la importancia de entregar equipos de protección personal adecuados frente a condiciones climáticas o sísmicas. Resaltó que la implementación de brigadas de primeros auxilios, evacuación y rescate es fundamental, al igual que la existencia de un botiquín para cuidados básicos. “Si no hay prevención, se afectará la salud de los trabajadores y la productividad de la empresa”, advirtió Valera.
Desde una perspectiva de gestión de riesgos, Geraldine Nuñez, jefa de safety de Tgestiona, compartió cuatro recomendaciones clave para fortalecer la gestión preventiva y el mantenimiento de las edificaciones, con el fin de reducir riesgos y proteger tanto a las personas como la infraestructura y los activos ante un sismo.
En primer lugar, Nuñez propone integrar la prevención sísmica en la gestión del negocio, planteando que esta debe asumirse como una decisión estratégica y no solo como un costo. Integrar esta visión permite proteger a las personas, asegurar la continuidad operativa y reducir pérdidas económicas, ya que la inversión en prevención disminuye daños, tiempos de recuperación y responsabilidades legales.
En segundo lugar, es fundamental evaluar y priorizar los riesgos antes de un sismo. Esto implica identificar riesgos críticos para la vida, la infraestructura y la operación, considerando no solo la estructura principal, sino también los elementos no estructurales, que son una de las principales causas de lesiones durante los eventos sísmicos.
Como tercer punto, la experta recomendó implementar un mantenimiento preventivo continuo para detectar y corregir condiciones inseguras antes de que se transformen en fallas graves. Para ello, es necesario considerar factores como el envejecimiento del edificio, los cambios de uso y las nuevas sobrecargas, lo cual reduce la vulnerabilidad sísmica.
Finalmente, Nuñez sugirió realizar revisiones periódicas de la condición estructural del edificio. Evaluar el diseño sismorresistente, el estado de columnas, vigas y muros, así como cualquier modificación realizada, es clave para asegurar un desempeño estructural adecuado, tareas que deben ser ejecutadas por profesionales especializados.






