La capital chilena fue escenario esta semana del V Encuentro Regional del Foro Madrid, una cita que concentró a figuras clave de la derecha conservadora internacional y dejó al descubierto las tensiones internas del oficialismo, así como la profunda polarización del escenario político actual. El evento estuvo marcado por la presencia del Presidente de la República, José Antonio Kast, y el mandatario argentino, Javier Milei, quienes impulsaron una narrativa de confrontación global frente a lo que definen como el "progresismo".
Javier Milei llevó la retórica del encuentro a su máxima expresión, planteando que la disputa no es meramente local o electoral, sino una batalla internacional entre "el Bien y el Mal". En su discurso, el presidente argentino expandió la categoría de "izquierda" para incluir no solo al comunismo, sino también a la socialdemocracia y al progresismo, calificando a quienes adhieren a estas corrientes como "zurdos mugrosos". Esta operación conceptual busca transformar las diferencias entre proyectos políticos en una confrontación de bloques irreconciliables, una lógica que el Foro Madrid define como una "batalla cultural sin cuartel" contra el "wokismo".
En este contexto, la figura de Michelle Bachelet se convirtió en el blanco principal durante el panel "El punto de inflexión chileno". El diputado republicano Cristián Araya responsabilizó a los movimientos estudiantiles y a la expresidenta por el deterioro del respeto a la autoridad y vinculó su aspiración a la Secretaría General de la ONU con la gestión de la inmigración ilegal. Por su parte, el diputado UDI Ricardo Neumann sostuvo que las reformas de los gobiernos de Bachelet deterioraron la inversión y el empleo, mientras que Julio Isamit la señaló como una detractora de la idea del mérito.
Sin embargo, el Presidente José Antonio Kast utilizó su intervención para enviar un mensaje crítico a sus propias filas. Ante una audiencia predispuesta al aplauso contra el socialismo, Kast advirtió que ganar la batalla retórica contra la izquierda es irrelevante si se pierde la guerra contra el crimen organizado, la pobreza y el desempleo. El mandatario instó a su coalición a abandonar las "trincheras" y el "cuoteo", enfatizando que los ciudadanos lo eligieron para resolver problemas reales y no para perseguir la derrota ideológica del adversario. Kast fue tajante al señalar que si los dirigentes políticos se acomodan al poder y dejan de visitar las escuelas y consultorios, el fracaso será inevitable y la izquierda podría regresar antes de lo esperado.
Paralelamente, la oposición intentó articular un contrapunto a través del evento "Democracia Siempre". Aunque lograron reunir en una sola fotografía a fuerzas que van desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista, el encuentro evidenció la fragilidad de dicha unidad. La cientista política Javiera Arce advirtió que el progresismo aún no cuenta con un proyecto político claro. Esta sensación fue reforzada por Michelle Bachelet, quien, aunque ausente del evento, señaló en entrevista que mientras la ultraderecha "le habla al corazón", el progresismo insiste en "hablarle a la cabeza", admitiendo que no hay una respuesta clara desde el mundo progresista sobre seguridad y migración.
En el ámbito judicial y legislativo, la semana cerró con un fuerte golpe al oficialismo. La Cámara de Diputados aprobó la creación de una comisión investigadora para analizar la influencia del consultor argentino Fernando Cerimedo, conocido como el “rey de los trolls”, en campañas electorales y plebiscitos chilenos desde 2020. La comisión, impulsada por el diputado José Montalva, busca determinar si hubo manipulación digital de la opinión pública y si existió financiamiento para estas operaciones. Cabe destacar que no hubo ni un solo voto del oficialismo a favor de esta instancia. A esto se suma que la Fiscalía Centro Norte anunció que investigará penalmente a Cerimedo por presuntos delitos informáticos.
Finalmente, la relación bilateral entre Chile y Argentina mostró fisuras comunicacionales. Se reportó una falta de coordinación entre los ministerios de Cancillería, Defensa y Presidencia respecto a un decreto argentino, situación calificada como un "quilombo". Aunque la reunión bilateral entre Kast y Milei cerró el impasse con un comunicado conjunto, analistas critican que el texto reconoce la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes a cambio de un apoyo a las reclamaciones argentinas sobre el archipiélago austral y acceso a recursos minerales como el gas, dejando pendientes temas críticos como la plataforma continental extendida y el sector del monte Fitzroy.






