El Palco Mundo del Rock in Rio 2026 fue testigo de un giro radical en la energía del público durante la jornada del sábado 5. Tras una presentación de MGK que fue percibida como apática e incluso agresiva en ciertos pasajes, la atmósfera cambió drásticamente con la llegada de Bring Me the Horizon. La banda británica logró transformar el recinto en lo que podría describirse como el sueño de cualquier organización de festivales, convirtiendo el espacio en un pandemónium definido por los gritos, los saltos y la formación de intensos mosh pits.
La actuación se consolidó como el mejor espectáculo del festival hasta el momento, destacando por una dinámica donde el protagonismo fue compartido equitativamente entre la banda y la audiencia. El núcleo de este éxito fue Oliver Sykes, quien se desempeñó como un frontman excepcional. Sykes no solo desplegó un carisma arrollador, sino que sorprendió a los asistentes con un manejo agudo del idioma portugués para establecer una conexión directa y cercana con el público brasileño. Esta complicidad se manifestó en el uso de bordões locales, integrando frases como “tenho CPF” y “tenho Pix” durante la segunda mitad del concierto, lo que generó una respuesta entusiasta en el gramado.
La puesta en escena de Sykes fue dinámica y envolvente. El vocalista se desplazó constantemente por todo el escenario y se aventuró a caminar entre la multitud, regiendo los movimientos de la gente y coordinando la formación de círculos y otras dinámicas propias de la cultura del rock y el metal. Uno de los puntos más altos de la noche ocurrió cuando la interacción alcanzó su máximo nivel, permitiendo que un fan subiera al escenario para compartir el micrófono con el cantante durante la interpretación de la canción “Pray for Plagues”, creando un momento memorable para los presentes.
En el apartado técnico, la producción visual estuvo a la altura de la intensidad sonora. El show pirotécnico, compuesto por el uso estratégico de fumaça y labaredas, complementó la experiencia sensorial. Asimismo, se destacó el aprovechamiento de los nuevos telones del Palco Mundo, los cuales presentaron animaciones inmersivas con referencias a videojuegos, fondos de catedrales, imágenes de demonios y escáneres que proyectaban en tiempo real tanto a Oliver Sykes como a la audiencia. Estas proyecciones gigantescas permitieron que la magnitud visual de la banda estuviera en total sintonía con la potencia del sonido que retumbaba en toda la Ciudad del Rock.
El repertorio fue diseñado para mantener la adrenalina en niveles máximos, propiciando grandes coros masivos donde la plateia gritaba en el mismo tono que el vocalista. Temas como “The House of Wolves”, “Teardrops”, “Shadow Moses” y “Kingslayer” fueron recibidos con fervor. Especial mención merece “Happy Song”, canción que detonó la formación de mosh pits que se apoderaron de gran parte del espacio disponible. Además, la banda incluyó en su setlist la pieza más reciente, “Dehumanized”, otorgándole un lugar destacado antes de culminar la noche con su éxito más emblemático, “Can You Feel My Heart”.
Al finalizar la presentación, quedó en evidencia que Bring Me the Horizon posee todas las capacidades necesarias para encabezar la cartelera de la próxima edición del Rock in Rio o de cualquier festival de magnitud similar. La banda entregó un espectáculo moderno y agresivo, impulsado por la figura de Oliver Sykes, quien demostró versatilidad no solo en su capacidad vocal y su habilidad para conjurar mosh pits, sino también en su sentido del tiempo y la cultura local, cerrando con un oportuno "Nossa Senhora!" en portugués. Fue, en definitiva, una presentación increíble que marcó la pauta del evento.
/extras/conteudos/bmth2.jpg)





