Un imperio minero en La Libertad que oscila entre la legalidad y la sombra del crimen organizado. Hablamos del clan Lara, liderado por Eleuterio Lara López y sus hijos: Jenss, Jhojan y Jersica. Desde 2012, esta familia ha enfrentado graves acusaciones de minería ilegal mientras expandía su holding empresarial.
A pesar de tener varios registros Reinfo suspendidos, el grupo opera en diversas zonas de Pataz y Sánchez Carrión, gestionando al menos nueve sociedades y una concesión de 300 hectáreas otorgada a Jenss Lara cuando tenía solo 20 años. Pero el crecimiento económico ha venido acompañado de irregularidades judiciales. En 2017, la Fiscalía decomisó 100 toneladas de mineral de oro, parte del cual desapareció misteriosamente de los almacenes del Gobierno Regional, involucrando a funcionarios vinculados a la organización "La Gran F.A.".
La transparencia es otro punto crítico. En los últimos cinco años, el clan ha denunciado la "pérdida" de libros contables y registros de compras en nueve ocasiones distintas. Además, en 2020, Jenss Lara y su empresa Minera Matwork fueron vinculados a una red criminal que utilizaba los Reinfos para lavar oro ilegal.
Sin embargo, su auge económico también los convirtió en blanco de bandas criminales. La familia ha sufrido intentos de asesinato, extorsiones y secuestros. En 2016, un ataque armado contra Eleuterio Lara dejó muerto a su chofer y seguridad, Amadeo Reyes. Más recientemente, Jhojan y Jenss fueron secuestrados, y posteriormente, toda la familia fue retenida por horas por delincuentes vinculados a las bandas "Los Pulpos" y "La Jauría".
Ante esta situación, Jenss Lara optó por contratar seguridad privada con conocidos contactos policiales, mientras las investigaciones sobre sus actividades mineras continúan abiertas.
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