La situación deportiva de Escorpiones de Belén en el Torneo Apertura 2026 ha alcanzado un punto crítico, lo que ha derivado en una reestructuración inmediata de su plantilla. El entrenador del equipo, Júnior Díaz, confirmó recientemente la salida de varios futbolistas, una decisión tomada en medio de un desempeño irregular que ha dejado al conjunto belemita en una posición sumamente comprometida dentro de la competición.
El detonante más reciente de esta crisis fue la derrota sufrida el pasado viernes por la noche frente a Inter San Carlos. Este resultado negativo tuvo un impacto directo en la clasificación, provocando que el cuadro de Belén descendiera hasta ocupar el último lugar de la tabla de posiciones. Actualmente, el equipo se encuentra empatado en cuatro puntos con el Herediano; sin embargo, la diferencia de goles desfavorable los sitúa en el fondo de la clasificación, incrementando la urgencia de obtener resultados positivos.
La inquietud sobre la estabilidad del grupo ya se había manifestado antes del compromiso contra el equipo norteño. Durante el encuentro, llamó la atención de los observadores y de la afición la ausencia de varios futbolistas, quienes no formaron parte del once inicial ni estuvieron disponibles en la banca de suplentes, aunque el club no había emitido ningún comunicado oficial previo al partido.
Posteriormente, en el marco de una conferencia de prensa, el técnico Júnior Díaz brindó claridad sobre estas ausencias e informó oficialmente la salida de Greivin Fonseca, Erickson Arias y José Rodolfo Montiel. La partida de Montiel resulta particularmente notable para la institución, ya que el jugador se había consolidado como el goleador del equipo durante su etapa en la Segunda División.
Al explicar los motivos detrás de estas bajas, Díaz señaló que el cuerpo técnico se basa en el uso de análisis estadísticos y parámetros específicos de rendimiento que se exigen a cada jugador. Según el entrenador, estos estándares no se estaban cumpliendo en el campo de juego, lo que llevó a la conclusión de que el rendimiento no era el adecuado para las pretensiones del equipo. En consecuencia, se tomó la decisión de separarlos para abrir espacio y contar con nuevas variantes tácticas y personales.
Díaz también mencionó que, si bien cuentan con una planilla que podría considerarse amplia, la situación se ve matizada por la presencia de algunos jugadores lesionados, lo que obliga al cuerpo técnico a optimizar los recursos disponibles y buscar el mejor nivel posible con los futbolistas aptos.
El entrenador se mostró consciente del bache deportivo que atraviesa la institución. Reconoció que no es sencillo enfrentar una racha de varios partidos sin sumar puntos, admitiendo que el proceso de adaptación a la Primera División ha sido repentino. A pesar de que el equipo tenía la fe y la visualización de sumar más puntos en la jornada actual, el resultado en la cancha no fue el esperado.
En cuanto a su estabilidad laboral, Júnior Díaz manifestó tener plena claridad sobre la naturaleza del fútbol profesional, donde el trabajo de los directores técnicos está intrínsecamente ligado a los resultados obtenidos. A pesar de la presión, el técnico afirmó respaldar el trabajo realizado y aseguró haber entregado lo mejor de sí para guiar al grupo y proporcionarles las herramientas necesarias. No obstante, reconoció la limitación inherente a su cargo, señalando que hay situaciones en el terreno de juego que se podrían ejecutar mejor, pero que el entrenador no puede intervenir directamente una vez iniciado el partido.
Finalmente, Díaz aseguró que se mantiene al 100% en su puesto y que sabe manejar los escenarios de alta tensión propios del deporte. Afirmó que la situación actual no lo cohíbe, sino que lo motiva a trabajar con mayor rigor para corregir los errores. El próximo desafío para Escorpiones de Belén será en su propio estadio, donde recibirán al Herediano el próximo sábado 12 de setiembre, partido que será clave para intentar salir del fondo de la tabla.






