Diez días después de una catástrofe, surge la esperanza en el norte de Nepal. Las autoridades han confirmado el rescate de supervivientes tras una devastadora riada que ha dejado un saldo trágico: más de mil trescientos cuarenta muertos y casi cinco mil personas desaparecidas.
El desastre se desencadenó la mañana del 26 de agosto, cuando un colapso glacial y un desprendimiento masivo en el Himalaya provocaron que una corriente de lodo, rocas y agua descendiera sin previo aviso, impactando la cuenca del río Bhote Koshi y canalizándose con fuerza destructiva por el río Trishuli. La riada arrasó poblaciones, carreteras y puentes, incluyendo la planta hidroeléctrica Trishuli-1.
Entre los rescates calificados como milagrosos destaca el de una mujer de 64 años en el distrito de Nuwakot, quien logró sobrevivir situándose en los pisos superiores de un edificio de cuatro plantas que terminó derrumbándose. Asimismo, un ciudadano chino fue rescatado con vida a 200 metros en el interior del túnel de la planta hidroeléctrica Trishuli-1. A estos casos se suma el hallazgo este viernes de otras dos personas atrapadas en un túnel sepultado.
Ante la magnitud de la tragedia, que ha dejado a más de ochenta y cuatro mil afectados, se ha hecho un llamado urgente a la comunidad internacional para obtener ayuda humanitaria. Aunque las labores de búsqueda son extremadamente complejas debido a la acumulación de lodo y escombros, el hallazgo de sobrevivientes motiva a las fuerzas armadas y la policía a mantener activos los operativos en la zona declarada en estado de emergencia. Además, se informó que rescatistas recuperaron oro y efectivo valorados en más de tres millones de dólares de un banco sepultado por el lodo.
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