¿Es otro Cerro Porteño? Desde la llegada de Gustavo Costas se respiran nuevos aires en barrio Obrero y los resultados ya comienzan a aparecer. Tras un empate ante Libertad en el debut, el equipo alcanzó su primera victoria con un primer tiempo dominante y cargado de goles frente a Recoleta, devolviendo la ilusión a la afición.
Todo indica que el entrenador argentino logró transmitir rápidamente su intensidad al plantel. A pesar de llevar solo una semana en el cargo, el propio Costas afirmó sentir que está en el club hace dos meses, y esa influencia ya es visible en el rendimiento colectivo.
Tras el festejo en Itauguá, el técnico manifestó su satisfacción: “Contento porque en poco tiempo estamos tratando que el equipo entienda lo que queremos y ellos están poniendo todo”. Costas destacó la entrega de sus jugadores en los entrenamientos y en la concentración, subrayando que no se pueden relajar porque consideran cada partido como una final, incluyendo el próximo encuentro este lunes. El objetivo es claro: recuperarse físicamente para llevar a Cerro Porteño a lo más alto.
Otro aspecto relevante de su gestión ha sido la reintegración de jugadores que se encontraban relegados. Gastón Giménez, Abel Luciatti y Cristhian Paredes volvieron a sumar minutos ante Recoleta. Al respecto, el director técnico fue enfático al señalar que necesita de todos los integrantes del plantel. Asimismo, desmintió que existieran problemas entre estos futbolistas y la dirigencia, aclarando que están cobrando sus salarios y son considerados plenamente para el equipo principal.
Con una gestión basada en la intensidad y la recuperación de piezas clave, el equipo comienza a mostrar una nueva cara bajo el mando de Costas.
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