El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, realizó una gira por el Caribe panameño para constatar personalmente el progreso de las obras de restauración de la Iglesia de San Felipe, en Portobelo. Hasta la fecha, el proyecto presenta un avance del 56 %, consolidándose como una medida clave para la protección de este importante patrimonio nacional.
La intervención se centra en áreas de gran valor religioso y cultural, específicamente el altar del muy venerado Cristo Negro, la Capilla de San Juan de Dios y su entorno inmediato. Estas obras están siendo ejecutadas por el consorcio Unidos por El Nazareno de Portobelo, contando con una inversión total de 12,2 millones de dólares.
Durante su visita, el mandatario recordó el origen de este compromiso. Según un comunicado oficial, Mulino señaló que hizo una promesa al Cristo de Portobelo una semana antes de las elecciones, asegurando que, de ganar la presidencia, llevaría a cabo la restauración de la iglesia.
Un aspecto destacado de la ejecución es el impacto en el empleo local. Actualmente, 64 personas están vinculadas directamente al proyecto, siendo la mayoría de ellos trabajadores de la zona, un detalle que el presidente calificó como "muy importante" para el desarrollo de la región.
En el transcurso de la gira, el presidente pudo observar los avances técnicos, que incluyen la intervención de la fachada exterior, la colocación de una nueva cubierta y la restauración detallada de los espacios interiores. Para cerrar su visita, Mulino encendió velas ante el Cristo de Portobelo, pidiendo por la salud y el bienestar de todos los habitantes de Colón.
Con estas acciones, el gobierno panameño avanza en la preservación de la arquitectura y la fe que caracterizan a Portobelo.
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