Dos ciudadanos guatemaltecos han sido extraditados a los Estados Unidos para enfrentar cargos por el tráfico de cocaína hacia ese país. Esta operación fue posible gracias a la cooperación bilateral entre la DEA, la Policía Nacional de Guatemala y el Ministerio Público.
Entre los extraditados destaca la figura de Cordón Salas, quien es señalado como un presunto coordinador de una organización dedicada al movimiento de estupefacientes. De acuerdo con las investigaciones del Ministerio Público, Salas habría formado parte de una red que obtenía cocaína en Colombia y coordinaba su traslado a través de Centroamérica y México con destino final en Estados Unidos.
Las pesquisas judiciales lo identifican específicamente como un enlace estratégico entre narcotraficantes hondureños, quienes actuaban como los proveedores de la sustancia, y diversos compradores ubicados en Guatemala. Su rol era fundamental para la logística y el flujo de la droga en la región.
En cuanto al proceso legal, durante la audiencia en la que se le notificaron los motivos de su extradición, Cordón Salas aceptó voluntariamente ser enviado a territorio estadounidense. No obstante, su entrega quedó condicionada a un requerimiento legal interno. El acusado debía resolver primero un proceso judicial pendiente en Guatemala por el delito de maltrato a personas menores de edad, caso en el cual tenía pendiente una audiencia para la aceptación de cargos.
Este operativo resalta la colaboración entre las agencias de seguridad de ambos países para desarticular las redes de tráfico transnacional. La entrega de estos individuos marca un paso más en las acciones coordinadas contra el crimen organizado en el área centroamericana.
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