Un proyecto destinado a ser un escaparate para el 250 aniversario de Estados Unidos se ha convertido en una serie de costosos contratiempos. La administración Trump ha contratado a una nueva empresa, American Ag Energy, para intentar limpiar y mantener el Estanque Reflectante de Lincoln. El contrato inicial es de 2,7 millones de dólares, pero podría extenderse y alcanzar los 8,8 millones en cinco años.
Sin embargo, la elección de la empresa genera interrogantes. Su CEO, Richard Rosen, fue declarado culpable de fraude electoral en 2016, aunque la condena fue anulada posteriormente por la Corte Suprema estatal debido a fallos probatorios.
Este es solo un capítulo más en una renovación plagada de problemas. Anteriormente, se contrató a Greenwater Services por 1,7 millones de dólares para eliminar las algas que tiñeron el agua de verde. A pesar del uso de tecnología de nanoburbujas de ozono, el problema persistió y el revestimiento azul del fondo comenzó a desprenderse.
Los costos también han escalado drásticamente. Lo que inicialmente se estimó entre 2 y 3 millones de dólares, superó ya los 14 millones este verano.
El drama alcanzó el ámbito judicial cuando el gobierno acusó a varios ciudadanos de vandalismo. No obstante, el Departamento de Justicia retiró los cargos, luego de que la fiscal federal Jeanine Pirro describiera la obra como "precipitada y chapucera", una conclusión que fue criticada por el propio presidente Trump.
A pesar de los fallos y el incremento en el presupuesto, la administración insiste en que el objetivo es hacer de la capital un lugar seguro y hermoso. Ahora, la responsabilidad de solucionar el problema de las algas recae nuevamente en la empresa de Rosen.
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