Un fuerte sismo de magnitud 6.2 remeció el sur del océano Atlántico, pero mientras el mundo registra estos eventos, surge una alerta crítica sobre la situación sísmica en el Perú.
El Servicio Geológico de Estados Unidos informó que el remezón ocurrió el miércoles 2 de septiembre a las 9:46 p.m. hora local, situando su hipocentro a casi 126 kilómetros de profundidad. El evento tuvo lugar cerca de las islas Sándwich del Sur, un archipiélago deshabitado de 310 kilómetros cuadrados y origen volcánico que se encuentra bajo la administración del Reino Unido. Afortunadamente, las autoridades locales confirmaron que no hubo víctimas ni daños materiales.
Sin embargo, este fenómeno pone el foco en las advertencias del sismólogo César Jiménez Tintaya, profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En diálogo con RPP, el experto advirtió que la costa central del Perú mantiene una acumulación de energía sísmica desde el año 1746, fecha en la que ocurrió el último megaterremoto.
Según Tintaya, aunque la región ha sufrido diversos terremotos en los siglos veinte y veintiuno, estos solo han liberado una fracción del esfuerzo tectónico. Eventos como el sismo de Huacho en 1940, el de Barranca en 1966, el de Chilca-Lima en 1974 y el de Pisco-Ica en 2007, con magnitudes entre 8 y 8.1, han liberado en suma apenas el 20 % de la energía acumulada desde aquel evento de 1746.
Esta situación implica que la región central del Perú aún podría enfrentar un terremoto de gran magnitud, estimando el especialista que el sismo pendiente podría alcanzar una magnitud de entre 8.5 y 8.8.
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